
Blog personal de Juan Francisco Caro Pilar, maestro y abogado.



Estas primeras lluvias otoñales
suavizan la textura de la tierra
pues las nubes trajeron de la sierra
verde frescor a secos pastizales.
Mi mirada a través de los cristales
busca la luz que algún nublado cierra
al mismo tiempo que mi mente yerra
por pensamientos hueros y banales.
Plácido otoño en mi tierra extremeña:
gotas de rocío en las sementeras,
bellas dehesas de ganado y leña,
caza y setas por valles y praderas
y este sol de la tarde que me enseña
los matices del oro en las choperas.
Pasan veloces las nubes delante de la luna. Vienen cuarteadas, enladrilladas, como borregos de un rebaño que huyen del lobo. Si las miras mucho rato parece que es la luna la que anda en dirección contraria detrás de ellas. Aparece y desaparece como jugando al escondite. Cuando se asoma por los claros extiende su brillo de alpaca sobre los tejados.
Mañana me despertarán las canales al amanecer y los borreguitos del cielo se habrán convertido en carneros acuosos.Ya lo dice el refrán: “borreguitos en el cielo, carneros en el suelo”. Para entonces la luna ya estará a cobijo y por las crestas de la sierra se arrastrarán los flecos y jirones de un denso vestido gris empujado por vientos ábregos cargados de humedad.
Tu familia velará tus agitados sueños
en largas noches de agonía
previendo el fin cercano.
Ella no faltará a la cita;
llegará sigilosa, como niebla,
al lado de tu lecho.
Te envolverá en un angustioso abrazo,
lleno de temblores fríos
hasta dejar tu cuerpo inerte
con el último suspiro.
Seguirá impasible su camino
dejando luto y llanto entre los vivos
y una campana al viento
te abrirá paso por la senda del olvido
El órdago se ha transformado en un tsunami independentista. Vistos los efectos, a los que lo lanzaron o se aprovecharon de él, no les queda otra opción que correr hacia adelante so pena de ser arrastrados por su ímpetu.
Está comprobado que pueden más consignas repetidas que raciocinio sereno para tapar ineficiencias y distraer atenciones. En estas circunstancias una convocatoria electoral es lo más parecido a un plebiscito. Y con esta carga emotiva, a un plebiscito sobre sentimientos.
Votar con las emociones a flor de piel es la mejor forma de lamentarlo después. Otro problema es que alguien se crea ungido por la historia y por la aclamación popular para llevar a sus conciudadanos, cautiva la bandera enemiga, a la gloria de la independencia en un desfile triunfal de paladines.
