
Los de mi generación empezamos a leer y escribir con el Método de Rayas, guiándonos con el dedo índice a modo de linterna para no perdernos entre letras y sílabas en una actividad tan novedosa para nosotros. Era el comienzo de una alucinante aventura exploratoria por el maravilloso mundo de la lectura y escritura.
Con él comenzamos a descubrir el mundo que nos rodeaba y a desarrollar nuestra imaginación con la llave que abre las puertas de todos los demás conocimientos. No vale alegar que se es de letras o de ciencias.
Antes de empezar a estudiar el sistema métrico decimal hay que saber qué significan cada una de esas tres palabras y antes de profundizar en cualquier materia hay que tener la seguridad de que los cimientos están preparados para soportar el peso y la complejidad de las estructuras del lenguaje. Una comprensión deficiente dificulta, si no imposibilita los avances.
Los primeros cursos de la Educación Primaria son fundamentales. No debe haber prisas por terminar el temario, como si en ello fuese el éxito del desempeño docente. En esos niveles el objetivo es fortalecer las herramientas que dan acceso a la cultura. Una vez conseguido habrá tiempo de profundizar y ampliar las ramas del saber. En una época se abusó de las fichas, del verdadero o falso, de las cruces, de rodear la respuesta… El mínimo esfuerzo. Pero la lengua en sus vertientes comprensiva y expresiva necesita sosiego y tiempo para sedimentarse y afianzarse.
Los comentarios de textos, adaptados a los niveles y edades, han sido una herramienta muy provechosa.

Descubrir el contenido implícito y explícito de un texto. Subrayar, resumir, ampliar; exponer oralmente y por escrito. Extraerle el corazón y analizarlo.
Comenzamos a hacer composiciones y comprobamos lo difícil que es expresar lo que queremos decir y mucho más lo que sentimos.
La llegada de los ordenadores a la enseñanza pareció la panacea y las Comunidades rivalizaban por ser las primeras y mejor dotadas. Se poblaron las aulas de pantallas. Hoy nos devuelven nuestra imagen con los ojos cansados de mirar en el fondo del abismo. Son útiles, pero nos distrajimos observando al dedo y no al objetivo que señalaban. Las máquinas no sustituyen el fruto del esfuerzo. Ya ha sonado la voz de alarma con la IA. Puede volverse en nuestra contra. Por lo pronto nos hace más vagos y dependientes.
De la expresión oral, siempre he admirado a los naturales de los países hispano americanos por la riqueza de su vocabulario y la forma de expresarse. Si antes era la pata coja de nuestra enseñanza, ahora con la comunicación tecleada nos hemos ido convirtiendo en mudos que sustituyen palabras por emoticonos.
Esfuerzo y lectura son los dos pilares que el informe Pisa ha descubierto con fallos en la base. Difícil arreglo al que no ayuda el cambio de leyes educativas y la falta de acuerdo de los gobernantes.




















