Ofensas
Coronan sus cabezas con laureles
y ondean las banderas a su gloria
pidiendo para ellos la memoria
labrada en ornados capiteles.
Las gestas de tan bravos paladines,
aguerridos y valientes luchadores
no son guerras ganadas con sudores
ni asaltos a difíciles fortines.
Son el tiro en la nuca y la metralla,
la bomba traicionera en el mercado
y el rapto de personas indefensas.
Mi voz no puede permitir ni calla
que del abyecto crimen ensalzado
lancen a nuestras caras las ofensas.
Carpe diem
El tiempo pasa sin que tú lo empujes,
no fijes metas en lejanos días
por gozar de hipotéticos placeres,
pues puede suceder que nunca lleguen.
Disfruta de la vida cada instante,
sin prisas por que pasen los presentes.
Los futuros son pájaros al aire:
vuelan hoy, pueden no hacerlo mañana.
Si fías al incierto porvenir
placeres, diversiones y fortuna
cualquier insospechado albur arruina
la esperanza de gozo que aplazaste
y quedas como el gallo de Morón
el canto al aire y perdidas las plumas.
Soledad.
La soledad, si es triste,
oscurece la sombra de su vuelo
con negros presagios
y agudos graznidos.
Un tictac penetrante
de buril de acero
horada la sala vacía.
De madrugada el ángel
marca las puertas de los elegidos
con la espada de sangre y de fuego.
Punzan las sienes latidos
y la pupila dilata los miedos.
Al llegar la mañana hay por las calles
jirones de niebla,
estelas frías del dios vengativo.
Difuntos.
(Cementerio de Ahillones)
Aquí está lo que quedó de nuestros muertos: un silencio que estremece cuando se está sólo. Sus cuerpos están en los sepulcros reducidos a ceniza y huesos. Nos quedan sus recuerdos anclados en fechas sobre el mármol. Se van alejando en la bruma del tiempo y cuando pasemos nosotros y pasen nuestros hijos y nietos no quedará memoria de su estancia en tierra en las mentes de los vivos. Nadie evocará entonces hechos ni andanzas de los enterrados. Y sin embargo aquí estuvieron, amaron, rieron y sufrieron. Sólo los cipreses, succionados por el cielo, seguirán señalando un asidero de esperanza, un camino por el que nadie ha vuelto. La Biblia lo dice claramente: polvo somos y en polvo nos convertiremos. Puestos a escoger prefiero los que dan origen a la vida a los que están deshaciéndose en los nichos.
Halloween y otras fiestas.
Las grandes fiestas cristianas han tenido su origen en antiguas fiestas paganas. La Navidad, por ejemplo, en las celebraciones con motivo del solsticio de invierno, cuando el sol parece que está a punto de extinguirse. Se decía que en este tiempo los reinos de los vivos y los muertos entraban en comunicación. Los celtas, los griegos y los germanos compartieron estas creencias. Celebraban en estas fechas el triunfo del sol que, pasadas las escasas horas de luz invernales retornaría y con él el triunfo de nuevo de la vida.
La Semana Santa tuvo su origen en las fiestas de la siembra que en el equinocio de primavera celebraban muchos pueblos. La luna llena y el equinoccio son acontecimientos importantes en los calendarios de las antiguas sociedades agrícolas.
La fiesta de Halloween tiene un origen celta. Cada año, el 31 de octubre, los druidas, sacerdotes paganos, celebraban la víspera del año nuevo céltico en honor de su dios Samhain, dios de la muerte. En esta fiesta, los druidas, como si fueran de médiums, se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortalidad. Los druidas creían que en esa noche los espíritus de los muertos regresaban a sus antiguos hogares para visitar a los vivos. Y si los vivos no proveían comida a estos espíritus malignos, toda clase de sucesos terribles podrían ocurrirles. Se encendían miles de velas Estas velas encendidas servían también para paliar la falta de luz solar que iba menguando con la entrada del otoño. La luz volverá a resurgir con la celebración de la fiesta de las luces y de la purificación, cuando se alargan los días por febrero. Otro origen de una fiesta cristiana: la Candelaria.
Los Papas Gregorio III y Gregorio IV intentaron sustituir esta fiesta pagana por festividades cristianas, como son Todos los Santos y los Difuntos.
Pero el auge y la extensión de Halloween es evidente. No sólo ahora. Yo recuerdo las sandías y los melones que vaciábamos y recortábamos para que parecieran calaveras. Los utilizábamos en lugar de la calabaza, que es el fruto por excelencia de la fiesta de Halloween. Les poníamos una vela dentro y nos íbamos a las callejas oscuras intentando amedrentar a los vecinos que pasaban por allí. Brujería, muerte, calaveras, el más allá siempre presente en todas las religiones. Esta de Halloween es una tradición de origen celta, lógicamente anterior a Jesucristo, que ha pervivido a lo largo de siglos y de civilizaciones.
Las leyes y el cinismo.
(Carta en el periódico HOY 23-10-2013)
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dictado sentencia sobre la doctrina Parot de acuerdo con la legislación vigente. Las leyes las elaboran y aprueban los parlamentos de los distintos países, que también son los que tienen la potestad de adherirse a los organismos y convenios internacionales que consideren conveniente con los requisitos y procedimientos previstos, incluidos referendos cuando sea el caso. Ello conlleva el compromiso de respetar sus normativas.
España pertenece a la UE y, guste unas veces más y otras menos, porque a veces lo legal no siempre es justo, debe acatar las decisiones del tribunal referido pues su legislación forma parte de nuestro ordenamiento jurídico.
Lo que produce indignación es que una de las abogadas de la etarra Inés del Río diga que se han vulnerado los derechos humanos de su defendida. Posiblemente, y a tenor de la sentencia así sea, pero recurrir a ese argumento cuando la citada Inés ha cortado con plomo y metralla el principal de esos derechos a veintitrés personas es de un cinismo insultante.
Dame la mano.











