Al grano.
(Carta en el periódico HOY 23-4-2014)
El verbo de algunos representantes políticos sufre de incontinencia y liviandad crónica, acentuada tal dolencia cuando vislumbran en lontananza el brillo de las urnas. Es tiempo otra vez, con las europeas a la vuelta de la esquina, de frases ingeniosas o de ocurrencia frívola y trivial, pero efectistas. La facundia se despeña en manifestaciones que sonrojarían nuestras mejillas de vergüenza ajena con más frecuencia de la deseable si no fuera por la cura de espanto a que nos han sometido y acostumbrado y por el sentido del humor, a veces sarcástico, que tenemos.
Competir con el adversario en agudeza y perspicacia con frases ocurrentes elaboradas por los asesores para la ocasión, es norma común y aceptable si son adorno y no esencia del discurso. Chispas de ingenio, detalles de banderillero, brillantes a veces, pero efímeras como bengalas si se convierten en el núcleo del mensaje.
Equiparar la españolidad con los defensores de las corridas de toros y tachar de antiespañoles a los que están en contra es una simplificación burda, aunque haya nacionalistas que lo hagan como seña de diferenciación e identidad. Lo siguiente podría ser el fútbol, reprobando a los hinchas de determinados equipos y otorgando carné rojo y gualdo a los de otros.También, clasificando a las mujeres españolas por el uso o no de mantilla y peineta.
Señoras y señores, un poco de seriedad, que el envite es fuerte y arriesgado y, aunque algunos les rían las gracias, ni esto es un circo, ni ustedes payasos ni los ciudadanos niños de parvulario. Al grano.
Frágil propósito de enmienda.
Tras las celebraciones bacanales
mi cuerpo yace exhausto y agotado
y sólo me apetece estar tirado
aliviando las huellas de sus males.
Comidas y orgías primaverales
que exuberantemente he celebrado
pasan cuenta por no haber calculado
que las dichas son siempre temporales.
A la espera de pronta mejoría
reconduzco mi vida con templanza
para poder lucir mi lozanía.
Parece que ya siento la bonanza
y regresa a mi cuerpo la alegría.
¡Arriba, y a la calle sin tardanza!
Vida retirada. (Con permiso de Fray Luis)
No quiero más compañía
que los trinos de las aves
o el tañer de las esquilas
cuando vago por el campo
sin una dirección fija.
Por encima tengo al cielo,
a mi lado las encinas,
otras veces olivares,
escarpadas serranías,
valles de intenso verdor
o llanuras labrantías.
De vez en cuando me paro
de algún arroyo a la orilla
o cerca de una pradera
cuajada de margaritas.
Allí gozo y me recreo
con el tiempo suspendido
de las alas del silencio.
Por reloj tengo las sombras,
para predecir la lluvia
las figuras de las nubes
y la dirección del viento.
Si el aguacero sorprende
la pared de algún cortijo
o alguna cerca de piedra
ofrece amparo y cobijo.
Mientras el agua humedece
la arboleda en la dehesa
la tierra desprende efluvios
de orégano y de tomillo
mastranto, salvia y espliego.
Si la calor incomoda
el fresco de la alameda
alivia sus rigideces
acompañado de trinos
Por tan poco ¡qué más quiero,
si voy hablando conmigo
en un paraíso agreste
haciendo lo que me place
sin que nadie me moleste!
Lunas de sangre.
Esta luna roja que se anuncia para hoy y que desde tiempos muy remotos ha dado lugar a explicaciones apocalípticas, sin base científica alguna, es sólo un fenómeno físico debido a la refracción de la luz. Se han dado explicaciones mágicas y prodigiosas a fenómenos, como los eclipses, que simplemente son hechos físicos o químicos que la naturaleza produce. Uno más pudiera ser el final de la vida en la tierra, cuando el sol agote su combustible de hidrógeno.
Se agostarán las flores
en todas las praderas.
De los montes bajarán
vellones de tinieblas
a confundir caminos,
atajos y veredas.
Se secarán los ríos
y no habrá sementeras
ni grano en los graneros.
Perdidos, erraremos
por desérticos campos
y pedregales yermos.
Hostigarán la tierra
remolinos de vientos
que arrancarán de cuajo
palacios y viviendas.
El último crepúsculo
del final de los tiempos
tendrá un celaje ocre
de avérnicas figuras.
Una luna de sangre
coronará los montes.
Surgirán de los mares
con ruidoso estruendo
los vientres de volcanes
echando lava y fuego
sobre toda la tierra.
Flotarán en el magma
despojos putrefactos
y animales ardiendo.
El sol se enrocará
en agujero negro.
Después, silencio eterno
Inocencia de niño.
Se despluman las alas de los ángeles
sobre campos de jara.
Lento descenso a tierra
de las quimeras de niño.
Incienso, vidriera y rezos
las tardes de los oficios.
Abril.
Azucenas y lirios.
Siete puñales clavados
en el corazón de madre
y una corona de espinas
en la cabeza del hijo.
¡Oh, los predicadores!
Y el silencio.
La luz del sol tras las nubes
era corona de Dios.
Fantasías infantiles,
inocentes pecados de la infancia
en el confesionario oscuro.
¿Dónde quedó el paraíso?
Vana rebeldía.
Ya andaba con dificultad y arrastraba los pies. Un día, con las pocas fuerzas que quedaban en sus brazos, golpeó el suelo con el bastón y exclamó: “¡Con lo que yo he andado!”.
Había desengaño en esta frase,
decepción, un envite y un reproche
al tiempo, por cobranza del derroche,
tal si fuera enemigo que vengase
una antigua afrenta no saldada,
servida con crueldad en plato frío,
cuando ya el vigor del bravo río
el delta de la muerte vislumbraba.
Y vi en ti, Antonio, aquella tarde
un desplante de vana rebeldía,
una añoranza de la edad perdida.
Al poco de esta acción dejé de verte,
arribadas las aguas de tu vida
al mar inevitable de la muerte.
La fuente del Horno.
Todavía se acercan algunos a la fuente con sus coches a llenar vasijas de plástico; no
se fían del agua del pantano y continúan bebiendo ésta que no está clorada y que sigue
fluyendo continuamente de su caño dorado y roto.
La fuente del Horno, al lado de la carretera de Llerena y a los pies del cerro del mismo nombre, junto con la denominada del Lugar y el pozo del Bañito, han surtido al vecindario de Ahillones de agua potable cuando no existía red de abastecimiento público. El pozo del Bañito está en el cerro cerca de la cruz de la Mota. De éste último tenía la llave de la tapadera del brocal, tía Isabel, conocida como la de las escuelas. Por el suministro del agua de este pozo se pagaba una pequeña cantidad.
Para el acarreo se utilizaban asnos, pertrechados con aguaderas o serones. Pernoctaban en las cuadras. Muchas casas disponían de ellas. Hoy están prácticamente desaparecidas. El macho era menos frecuente para estos menesteres ya que, si no estaba capado, presentaba armas de momento cuando veía a una hembra. El escándalo era mayúsculo, con sonoros relinchos de celo y descomposición de atalajes, compostura y carga.
Los tres caminos principales que llegaban a la fuente del Horno partían de las traseras de la calle Nueva, de la esquina del Ejido y de la parte delantera del huerto Blanco, y confluían, una vez pasado el cerro, en uno único que llegaba al manantial.
Como había que esperar a que tocara el turno para llenar, el lugar se convertía en sitio de conversación y cotilleo. Se repasaban, con gracejo y pimienta, los acontecimientos más novedosos del acontecer vecinal.
Tío José, tío Miguel y Manolito, hijo de éste último, se dedicaron a traer agua al pueblo ,cobrando por ello. Esto fue en los últimos tiempos, antes del agua corriente. Para los no iniciados aclaro que el título de “tío” que antepongo a algunos nombres es señal en mi pueblo del respeto que inspira la edad madura.
Como casos dignos de mención, por su esfuerzo y habilidad, hay que citar a las mujeres que portaban dos cántaros y un botijo sin más ayuda que su cuerpo. Uno de los cántaros en la cabeza con una rosquilla que le servía de soporte y amortiguador, otro en el cuadril y el botijo en la mano contraria.
Como dice el refrán: …tanto va el cántaro a la fuente…Y se rompían, claro, con gran quebranto y disgusto de aquellos a los que les sucedía.
Los muchachos, que lo que nos gustaba era poner a la burra a “tos cuatro pies” , cuando nos encontrábamos con un amigo en el ejido camino de la fuente, nos echábamos carreras para ver quién llegaba antes. No era extraño que en estas competiciones el viaje de regreso se precipitara con los restos del naufragio y sin agua.
Indeciso.










