Promesas electorales

candidato_promesas_electorales Obras surgen por doquier,

fiestas, inauguraciones,

saludos con efusiones,

sonrisas de mercader…     

…lo que fuere menester.     

Se aplican a la faena  

que bien merece la pena

con tal de ganar el voto    

y al  remiso hacer devoto 

para llenar la alacena. 

Me abruma tanta largueza

de tan pródigos cuatreños

que pasan de  pedigüeños

a dar fortuna y riqueza.

Circula por mi cabeza

que esta súbita largura

tiene duración segura

hasta que las elecciones

pongan fin a las ficciones

de tanta candidatura.

                     

Malajes

Maldición_del_Odio

Vano  botín   obtiene  aquel que fía

su contento gozando el daño ajeno,

así revela a los demás lo obsceno

que esconde  su interior de villanía.

 

Obrando con  abyecta  felonía,

entrega  en vez de corazón veneno

con infame  baldón  de fango lleno

para acrecer tu mal y su alegría.

 

No pongamos su turbia condición

a idéntico  nivel  que nuestra altura,

pues dichoso con  nuestra turbación

 

enojo busca o  malestar procura

por  tener satisfecha  su intención,

y eso da  a  su perfidia cobertura.

 

Las huestes de don Rodrigo

donrodrigo

Las huestes de don Rodrígo

rato ha que  ya sabían

que a su laureado jefe 

la deshonra perseguía

en los campos de batalla.

Ayer consejos vendía

desde el monetario  fondo,

hoy ni siquiera se fían

sus más fieles aliados.

La campana que tañía

con repiques  jubilosos

cuando a la bolsa salía

su Bankia bien engañada

hoy dobles son de agonía

por tan sangriento revés.

De esta manera decía

cuando triste y desarmado

por tan grande felonía

lo acompañaba hasta el coche

el cuerpo de policía:

La fortuna que amasé

parte de  herencia tenía

y el resto de los caudales

lo gané  en  la lotería.

(Que le pregunten a Fabra

si  es verdad o fantasía).

Divagando con la lluvia

rocío

Palabras que no  dije

permanecen aún en la memoria,

como si vivieran una muerte inacabada.

De vez en cuando  afloran,

como ahora,

y escapan por la ventana entreabierta del alma

a mojarse en la lluvia

de esta tarde gris de primavera.

Cuando el corazón latía al galope

por los campos ardientes de las  sienes,

la timidez fue brida de caricias

 y lazo estanco de pasiones.

A mitad de camino entre la boca

y mis ganas de decir  alguna cosa

quedaron frases desmayadas

sin llegar al  destino deseado.

En el árbol que se yergue enfrente,

una paloma de ahuecadas  plumas

espera a que la lluvia  cese.

Hasta mí llega el murmullo  del agua

que cae en la arboleda

y un olor a campo verde,  preñado

de esperanzas  nuevas.

El iris  se arquea en el horizonte,

y la paloma  vuela

con una rama en el pico

sobre verdes alcaceres…

…y en el fanal brillante de la tarde

 desaparece su estela.

 

Tres micro relatos.

hamelin

OLVIDO

Las tardes las pasa en la ventana. Habla y sonríe de vez en cuando. Apenas nos da castigo.

Por las mañanas mientras lo aseamos nos cuenta historias de la escuela, de don Antonio, su maestro, de sus amigos de juego, de los paseos por el campo y de su perrilla “Seda”.

Hoy está contento porque dice que vendrán sus padres a verlo. Le traerán caramelos y un libro de cuentos. Ya ve usted. Sus padres, que murieron hace tanto tiempo.

Recuerden ustedes que el tiempo de visita es de cinco a ocho. Se acuestan temprano.

SUEÑO ETERNO

 Estaba muy cansado y quería dormir profundamente. Se fue a la última habitación de la casa, al lugar más oscuro y silencioso donde nunca llegaba la luz ni el ruido. Durmió y en su sueño bajó larguísimas escaleras de caracol envueltas en brumas. Lo despertó una voz de querube, dulce pero imperiosa.

 -Levántate y dirige tus pasos a la gran explanada, donde están formadas las filas de los que esperan sus destinos. La próxima salida es la tuya, va hacia el Purgatorio.

 

HAMELIN

La madre le dio un libro de cuentos a su hijo para que se entretuviera mientras ella compraba en las rebajas. Entre lámparas maravillosas de las que salían duendes, frases mágicas que abrían cuevas y animales que hablaban, al hijo se le pasó enseguida parte de la mañana, pero su madre tardaba demasiado. Cuando regresó de las compras no lo encontró en el sitio donde lo había dejado.

 -Señora, su hijo iba tocando una flauta con cientos de mujeres detrás cargadas de bolsas.

Veleidosos

camaleon

 

 

 

 

 

 

Sople el viento del este o de poniente

siempre queda al amparo que guarece

quien vela a Dios y a Lucifer ofrece

buscando para él lo conveniente.

 

Mas,  si luego  la apuesta desvanece

invierte   adulaciones   de repente:

palo  al caído,  coba al emergente,

sin rubor o reparo que  lo empece.

 

Pero con tantos cambios  de partida,

en la opinión  ajena  dilapida

lo que gana en provecho recurrente,

 

pues al final de todo  nadie olvida                  

que la fama  da lustre a quien merece

 y la traición  deshonra a quien la ejerce.

Combinados

combinados

 

 

En los bares de entonces la variedad de bebidas  no pasaba del vino y los refrescos. Menos frecuente la cerveza.  Perico Chicote caía lejos, así que los combinados  no se conocían, excepción hecha del carajillo, la palomita y el sol y sombra.

Los niños no entrábamos en las tascas, si no era para cambiar el casco de la botella de Casera por una llena, que nunca faltaba en casa. En  los breves instantes  que permanecíamos en el local observábamos  y olíamos el ambiente de estos lugares llenos de voces y humos donde los hombres-porque las mujeres no entraban- bebían y discutían entre olor a sudor y  orines, debido a la falta de agua corriente y a la ubicación de los servicios en el interior del local.

Pero los niños sí hacíamos combinados en aquel dilatado tiempo libre en que, a falta de los artilugios electrónicos actuales, pasábamos el tiempo con la pandilla en  los rincones de la calle, a la sombra si era verano o en las  tibias recachas  si era invierno, jugando e imaginando un mundo a  medida de nuestra fantasía.

El bebistrajo  más simple consistía meter un pedazo de regaliz  en un tubo y echarle agua. Con una espera no muy prolongada, aunque los más puestos en el tema recomendaban dejarlos una noche entera, teníamos el sucedáneo de la coca cola.

La otra combinación era algo más compleja y precisaba mesura y equilibrio en la adición de los ingredientes. La hacíamos en verano y lo considerábamos un refresco artesanal. Consistía en mezclar vinagre, agua y azúcar. Se le daba vueltas  y  para dentro…o para fuera si un exceso de vinagre nos descomponía el cuerpo.

A ninguno se nos ocurrió patentar estas mixturas que, quién sabe si con el tiempo, nos hubiesen hecho millonarios.

No estoy arrepentido

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Pecados de mi inocencia infantil

entre los muros de la  iglesia

confesados.

¿Llegó mi contrición  a su destino

aquellas mañanas de abril

con los lirios?

 Si la veis entre estrellas de camino

mandádmela otra vez a mí,

sin demora.

Cuando me hice mayor me di cuenta

que ya no estaba arrepentido

de haber sido

sólo un niño.

Reloj, no marques las horas

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Algunos labradores y ganaderos  llevaban un reloj con cadena en un bolsillo del chaleco,  asido a un ojal del mismo. Eran los acreditados  “Roscopatent”, que deben su nombre a su inventor, el alemán nacionalizado suizo  Georges Frederic Roskopf,   pero la mayoría no los necesitaba. La vida rural se regía por el sol.

Parte de las largas noches de  invierno se pasaban al fuego o al brasero entre charlas y  juegos de mesa y de fondo radio Andorra. Después a la cama a soñar con los angelitos.   En verano la vida bullía con el trajín de la recolección. Las eras del ejido, los carros con el grano y la paja por las calles, las casas de par en par  para que el fresco de la noche aliviara las calores del día… Si se dormía poco tiempo para eso estaba la siesta.

Llega otra vez el cambio de hora, que dicen los que entienden que se ahorra mucha energía. Yo no lo entiendo,  pero creo que acomodándonos a la luz, sin mover las manillas, podríamos adelantar o atrasar las faenas y no trastornar bruscamente dos veces al año los hábitos de todos. 

Ligar en el cine

cine

Resbalabas tu mano en la butaca

incierta y sigilosa

cual serpiente al acecho de la caza.

Al encontrar tus dedos

 la anhelada epidermis de su cuerpo

parabas la incursión,

cauto, a la espera de reacción

rehusada o complaciente.

Si el camino estaba abierto, ascendías

suavemente  a las tibias lomas de su brazo.

Con respiración contenida

seguías el avance

en la oscuridad envolvente de la sala.

Las manos enlazadas

sellaban cómplices deseos adolescentes,

mientras en la pantalla iluminada

corrían  diligencias

 y los cuatreros y el  sheriff

arreglaban conflictos a balazos.

El argumento más apetecible

-que recordarás luego tantas veces-

lo escribimos nosotros sin saberlo

en la  grata penumbra  de los  cines,

mientras un chorro cónico de luz

repleto de motitas vaporosas

llenaba la pantalla de ficciones..