El pan

pan

(Cartas en el periódico HOY 14-11-2014)

Desde la maldición bíblica que nos condenó al hombre y a la mujer, aunque aún no existía la costumbre de diferenciar masculino y femenino ni la grafía @ para unir los géneros, a comer el pan con el sudor de nuestra frente, hasta nuestros días, este alimento ha sufrido desde las más encendidas alabanzas hasta los más hirientes menosprecios y acusaciones de  culpabilidad de obesidades.

Inalcanzable para muchas familias en tiempos de penurias, cuando costaba más un pan que una jornada de trabajo. Tiempos hubo en que  se le daba un beso reverencial y agradecido si caía al suelo o se dejaba en una ventana  para que otro lo aprovechara.

Formó parte de la niñez de los que hoy peinamos canas, acompañando con queso o chocolate, aceite y azúcar  la merienda en las tardes de nuestra infancia. Era el rey de la mesa que los padres partían y repartían a todos los comensales.

Después lo degeneraron en forma de  barras con vocación de chicle y prisas de ejecutivo. Tan poco se tarda en hacerlas como en convertirse en gomas elásticas.

Ahora  vuelven a ponerlo de moda en las llamadas boutiques del pan,  a vestirlo de pijo en tiendas exclusivas, acicalado con aditamentos  y relleno de  pasas, nueces o hierbas aromáticas.Bien para los que les guste, pero el pan no necesita tanto para estar bueno, sólo buenas materias primas maduradas al sol  y a  los aires morenos  de nuestra tierra y tiempo adecuado de cocción en el horno.

Mi complementario o el extraño caso doctor Jekyll y el señor Hyde.

drjekyll-mrhyde

Busca a tu complementario,

que marcha siempre contigo,

y suele ser tu contrario.

(Antonio Machado)

Yo  quisiera  dejar al pejiguera

que siempre me acompaña.

No aguanto su aldabón en mi  conciencia

sujetando las bridas de mis sueños.

Que me  deje a mis anchas

hacer lo que yo quiera 

al menos algunos días del año:

Quiero prender en talles ondulantes

mi afán libidinoso

y llevarlos ceñidos

al bosque solitario.

Detener las manillas del reloj

en horas placenteras

hasta que exhausto de placer

caiga en mullidos edredones

vencido por el sueño.

Atravesar los charcos de la calle

a la pata la llana,

como niño salido de la escuela.

Romper las convenciones

de falsas mascaradas.

Y cuando vuelva a mi interior

con los zapatos en la mano,

si me aguarda en vigía,

que guarde silencio y no me reprenda,

que quiero vivir por un tiempo

sin sombra de nadie.

Aunque ahora que caigo

no sé si soy yo quien quiere marcharse

o, hastiado de mí,

es mi  complementario.

Enfermedad

IMG_0002

(Dedicado a todos los que luchan contra la enfermedad. Mañana podemos ser nosotros. Ánimo y tesón para superarla.)

De los más  nobles  sentimientos puros,

confortación pretendo y esperanza

a quienes dio la fortuna en su acechanza

enfermedades y momentos duros.

 

Fíad  laurel  y galardón seguros,

pues la fuerza que inclina la balanza

es en primer lugar la confianza

para abatir tan resistentes  muros.

 

No os faltará en la lucha compañía

ni protección que nutra  valentía

con la tensión vital de nuestro aliento. 

 

Luchad. La vida os debe todavía

abundante cariño  y sentimiento

para llenar las horas de alegría.

 

Casa abandonada.

manuel García Rodríguez 1863-1925

(Pintura de Manuel García Rodríguez 1863-1925)

Las fragancias del jazmín, que el descuido embraveció, penetran desde el patio  cubierto de hierbajos  hasta las estancias vacías de la casa  abandonada. El  aire huele a viejo, a  ausencias disecadas por el tiempo, cual flor olvidada entre las páginas de un libro. La camilla en que se platicaba reunidos al brasero está cual la dejaron: en derredor las sillas  y un tapete de hule con  un dibujo desgastado. Marca el ritmo del silencio  un reloj en la pared parado. Aletea la vida, sin embargo, en la patria del recuerdo: la abuela y sus geranios, la costura en la tarde sobre las  sillas de anea, apacible charla de comadres; un tinajón lleno de voces en busca de sus ecos… y canciones infantiles:

“Mañana domingo

se casa Respingo

con una mujer

que no tiene manos

y sabe coser”.

Hay  telas de araña en los rincones,  pero quedan  gestos y palabras que nunca he olvidado. Presiento  pasos, familiares y queridos, en el trajín de los quehaceres…¡Cuánta vida entre cuatro paredes!

Se está poniendo el sol y un haz de moteada luz, como  entonces, despide a la tarde desde el corazón del aire.

 

 

Callejero.

cementerio

Calle de los Olvidados,

pensión el Descanso Eterno,

esquina de los Callados,

parque Real del Ciprés,

avenida de los Muertos,

travesía  los Durmientes,

rincón del No Volverás,

callejón de los Entierros,

plazuela de los Silencios,

bulevar la Eternidad.

Todo está en el cementerio,

patria del Nunca Jamás.

 

Algunos recuerdos de Llerena.

barberíadomingo.

A Domingo, que tenía la barbería en la  esquina de la  calle Armas con la calle Santiago, lo conocí un día que entré a su local para pelarme.  Se reunían allí colegas de la pitanza y el tonel, de beber hondo y pausado, a los que poco agobiaban los tictac de las horas cuando en buena armonía compartían charla y buen vino, como su amigo don Luis, alias   “El Corcha”, sin ánimo de ofender y sólo a efectos identificativos.

Pues entré, como digo, a  rebajar de pelo mi cabeza y sentado en el sillón frente al espejo, veía la calle y  las albérchigas, caminillos y veredas de vides, que ornaban  sus pómulos.

No llevaba más de cinco minutos con la tarea cuando,  ante la falta de conversación, empezó a canturrear y silbar un famoso bolero que desde entonces recuerdo en algunas ocasiones  cuando paso por allí.

El referido bolero decía: “Antes, mucho antes de enamorarme te voy a contar mi vida…” No entonaba mal la melodía y la letra se la sabía desde la cruz a la firma. Alternaba ésta con silbos que llegaban a mí con aromas vinateros, escanciados seguramente en el Bodegón, el Gato Negro, o en el bar de Pedro Martín, aquel hombre elegante y educado que ponía resecos con salsa de tomate.

Con don Luis tuve más relación. En los dos años que estuve estudiando en el  colegio de don Isidoro él daba Educación Física y vigilaba algunas horas los estudios cuando faltaba el profesor correspondiente.

Esta vigilancia en las sesiones de tarde era más testimonial que efectiva. Llegaba con su abrigo largo de color gris marengo y se sentaba en el sillón de la tribuna. Después de unas frases de aliño y prevención disciplinaria al comienzo de la sesión entraba en el sopor digestivo de viandas y caldos que lo eclipsaba y trasladaba a los acogedores brazos del Morfeo sestero.

Si el ruido elevaba su intensidad, sin abrir los ojos, profería siempre la misma muletilla: “Verás, verás”.  Las primeras veces disminuía el jaleo, pero duraba poco tiempo. El segundo aviso no tardaba en llegar: “Verás, verás ese”. Con esa  admonición demostrativa quería personificar en alguien el aviso, que él no veía, pues continuaba con los párpados cerrados o abiertos leve y brevemente, pero suponía que alguno andaba fuera de sitio y compostura. Al final nos  pasaba como a los gorriones  con los espantapájaros, que se acostumbran a él y emiten sus trinos en lo alto del sombrero, o como quien oye llover con ese ajeno murmullo de libar de los  panales.

En la última parte de su vida invitaba a comer a su casa a los alumnos mayores  de sexto de bachiller con los que tenía más amistad. Me acuerdo ahora de Antonio Ortiz Barrientos, de Villafranca, que nos refería la esplendidez del anfitrión.

Le dieron  dos o tres congestiones, esas que ahora llaman ictus. A pesar de eso seguía acudiendo al colegio. Cuando llegaba o se iba algunos de los que  estaban próximos le ayudaban a ponerse o quitarse su abrigo largo gris marengo que colgaba en la percha del pasillo que daba al patio de recreo. No interrumpió, sin embargo,  su costumbre de chatear, en el sentido noble de compartir vasos de vino y charla con los amigos, hasta que su naturaleza  declinó definitivamente. Gente entrañable.

Confesión.

raimundo madrazo01

(Pintura de Raimundo Madrazo)

Uno, que estudió el catecismo,  recuerda los pasos para una buena confesión. Eran estos:

1º Examen de conciencia.

2º Dolor de corazón.

3º Propósito de enmienda.

4º Decir los pecados al confesor.

5º Cumplir la penitencia.

 

Haciendo un símil con la confesión religiosa,  los políticos, cargos públicos o institucionales de cualquier ideología (?) que sean culpables de los latrocinios que están aflorando como setas en otoño, deben rendir cuentas ante la ciudadanía, a quienes se deben y no a sus partidos. Lo han hecho algunos por la responsabilidad y culpa que tienen al haber designado para cargos de confianza a estos presuntos delincuentes. Han empezado el proceso  por el dolor de corazón, que nos decían debe ser sincero y no fingido.  Poniéndonos los ciudadanos como sufridores de los saqueos más que como confesores hemos escuchado, tarde y parcialmente, lo que era evidente y palmario  porque ha salido a la luz pública y no tenían más remedio que hacerlo. Trabajo les está costando.

Se acepta, pero está incompleto. Los pecados, en la terminología cristiana, hay que mencionarlos, especificarlos y no ocultar ninguno. A nosotros nos preguntaban de jovenzuelos: ¿Cuántas veces? ¿Solo o acompañado?

Deben hacer  examen de conciencia, suponiendo la existencia de ésta. No es necesario concentrarse en el oscuro rincón de ninguna iglesia para aflorarlos. Están a la vista.

El dolor debe ser sincero por el daño que hayan podido ocasionar a los ciudadanos y a las instituciones, no por la  temida pérdida de votos.  

El propósito de enmienda,  duradero, que no se esfume con la finalización de los próximos comicios. Ya conocemos  el grado de cumplimiento de muchas promesas.

Y lo más importante, cumplir la penitencia.  Según la doctrina cristiana, no es suficiente sólo decir los pecados en caso de robo, sino que hay que  restituir lo  sustraído. Aquí los espero.

El rebusco, en el horizonte.

IMG_7098

(Carta en el periódico HOY  27-10-2014)

Los pómulos prominentes  eran colinas donde anidaba el hambre y en las cuencas profundas de los ojos había ansiedad y miedo. En la posguerra y muchos años después hubo quien tuvo que agarrarse a la vida en las cáscaras de los deshechos. Frágiles y escasas briznas para no morir mirando al cielo a la espera de milagros que nunca llegaban.

Costaba más un pan que un jornal de sol a sol. Mientras unos se enriquecían con el estraperlo, otros construían  artesanales hornos en tinajas para elaborar panes caseros.

El rebusco, con permiso de los dueños, era una  solución estacional que aliviaba estrecheces. Por esta zona de olivar  y cereales los asideros para no perder el carro de la vida, del que muchos tempranamente se apearon,  fueron espigas caídas al suelo en el bregar de la hoz del  jornalero y aceitunas de terroso aceite, perdidas en las grietas del barbecho, unas gotas  para mojar en los exangües calderos.

Las circunstancias, afortunadamente,  no son las mismas, pero la penuria enseña sus orejas negras a muchas familias.. No estaría de más que se regulara esta actividad con la aquiescencia de todos los que estén  interesados, evitando los abusos de los pícaros.

Inteligencia y esfuerzo.

vigilancia_tecnologica_inteligencia_competitiva

Presta Naturaleza inteligencia

sin que el favorecido  ponga parte

hasta que  tesón,  trabajo y arte

eleven al autor a la  excelencia.

Por eso no presumas de cabeza

dotada de valiosas cualidades

si el uso que le das a sus bondades

se  ahogan en el mar de la pereza.

De tu esfuerzo y tesón eres el dueño,

muéstrate satisfecho y complacido 

de las metas debidas a su empeño,

lo demás te fue gratis concedido.

Embrocado

antoniocuevas

Cuadro del pintor almeriense Antonio Cuevas López

 

Mueve el talle

con el garbo acompasado

del reloj de las cadencias.

En su porte, cuánto arte

cuando pasa por la calle,

oscilantes las caderas

en  el  bastidor del aire.

Los hombres cuando la ven

prenden miradas carnales

en los volantes del traje.

Manuela tiene por nombre

y  si es su marchar garboso,

más destacan en su rostro

ojos negros de azabache,

manantial  con agua oscura

donde se esconde la noche

y, cuando miro, extravío

las bridas de la cordura.

(Póngase en lugar de Manuela, cualquier nombre de mujer. )