Nadie es completamente torpe o absolutamente inteligente, salvo los dioses que, si existen, por definición deben ser perfectos. Vulnerables los demás, aunque sólo sea por un tendón.
Luces y sombras configuran las capacidades, desigualmente, claro está.
Lumbreras en los números, brillantes en las letras, hábiles en los oficios, dotados para el arte, pero esos mismos pueden ser ineptos para otros saberes y labores.
Hubo destacados bachilleres que fracasaron en estudios superiores y mediocres en grados iniciales que descollaron después. A veces el genio duerme hasta que alguien le dice levántate y anda.
Existen quienes sin cursar carreras triunfaron en la vida con ingenio, astucia, técnica o destreza.
Por eso nadie es redondo completo ni obtuso al cien por cien.
El maestro ponía la muestra en la pizarra sobre dos líneas paralelas que con una regla grande había trazado antes. Nosotros, los niños de entonces, la copiábamos en una hoja del cuaderno de dos rayas y hacíamos lo que se llamaba la plana. Pasábamos después por su mesa para que calificase con mal, regular, bien o muy bien el trabajo realizado.
Los lápices eran de Johann Sindel y los cuadernos de Balandro.¡Qué memoria caprichosa ésta, en lo que se fijaba! La goma de borrar siempre a mano para enmendar entuertos. Si el lápiz no señalaba bien se humedecía la punta de grafito en la lengua.
Vinieron después los pupitres bipersonales con dos agujeros donde se metían los tinteros de porcelana blanca. Cada mañana los llenaban de tinta. Mojábamos la plumilla y hacíamos nuestra plana de caligrafía. El secante para los goterones que a veces caían era una tiza que absorbía rápidamente, hasta que ruborizada de azul por nuestra torpeza debíamos cambiarla.
El Instituto Nacional de Educación de Islandia, país pionero en reformas y avances educativos, ha decidido que la caligrafía ya no formará parte del currículo escolar a partir del curso 2016-2017. Continuarán escribiendo a mano de forma obligatoria, pero con letra simplificada, separada, como la de la imprenta, como la de los periódicos o como esta que se ve aquí.
Lo que se va a dejar de practicar en las escuelas finlandesas es la letra ligada. Ellos sabrán, pero pienso que la buena caligrafía es un arte y una huella testimonial y personal para el futuro. A mí me emociona encontrarme un manuscrito de algún antepasado. Esos adornos arabescos con los que comienzan muchos escritos caligráficos y las curvas de grosor cambiante de los trazos de las letras son una gozada visual.
Lo importante, sea con letra de palo o ligada, es escribir a mano. Define la lateralizad y es el drenaje del corazón hacia el papel.
(La muerte de Socrates Óleo de Jacques-Louis David. 1787)
El ex primer ministro portugués, José Sócrates, ha sido detenido por corrupción en el país vecino. Como la peste en la Edad Media, el mal se extiende imparable. Aquí en el nuestro ya estamos curados del espanto que nos provoca esta eclosión de ladrones desvergonzados. Tanto que nos sorprende más la honradez que el latrocinio.
En el caso de nuestro vecino pillado en el engaño hay un plus de villanía. Deshonrar ese apellido que campea en su identificación es una ignominia que atenta contra la memoria de unos de los más grandes filósofos y pensadores que ha dado nuestra civilización.
Consecuente y coherente con lo que pensaba y con su conducta, fue un ejemplo de dignidad hasta la hora de su muerte.
Lo acusaron de despreciar a los dioses y corromper a la juventud. Artimañas legales profusamente utilizadas a lo largo de la historia cuando las ideas incomodan al poder establecido.
Según Platón, su discípulo, podía haber evitado la condena solicitando la ayuda de los muchos amigos con los que aún contaba, pero no quiso. Durante la noche cumplió su sentencia bebiendo una copa de cicuta, procedimiento que se usaba entonces de ejecución “suicida”.
Ante estos ejemplos se engrandece la figura de personajes como Sócrates y queda reducida a cenizas la mezquindad moral de ciertos políticos y prebostes contemporáneos que nos ha tocado sufrir.
Desde la maldición bíblica que nos condenó al hombre y a la mujer, aunque aún no existía la costumbre de diferenciar masculino y femenino ni la grafía @ para unir los géneros, a comer el pan con el sudor de nuestra frente, hasta nuestros días, este alimento ha sufrido desde las más encendidas alabanzas hasta los más hirientes menosprecios y acusaciones de culpabilidad de obesidades.
Inalcanzable para muchas familias en tiempos de penurias, cuando costaba más un pan que una jornada de trabajo. Tiempos hubo en que se le daba un beso reverencial y agradecido si caía al suelo o se dejaba en una ventana para que otro lo aprovechara.
Formó parte de la niñez de los que hoy peinamos canas, acompañando con queso o chocolate, aceite y azúcar la merienda en las tardes de nuestra infancia. Era el rey de la mesa que los padres partían y repartían a todos los comensales.
Después lo degeneraron en forma de barras con vocación de chicle y prisas de ejecutivo. Tan poco se tarda en hacerlas como en convertirse en gomas elásticas.
Ahora vuelven a ponerlo de moda en las llamadas boutiques del pan, a vestirlo de pijo en tiendas exclusivas, acicalado con aditamentos y relleno de pasas, nueces o hierbas aromáticas.Bien para los que les guste, pero el pan no necesita tanto para estar bueno, sólo buenas materias primas maduradas al sol y a los aires morenos de nuestra tierra y tiempo adecuado de cocción en el horno.
Las fragancias del jazmín, que el descuido embraveció, penetran desde el patio cubierto de hierbajos hasta las estancias vacías de la casa abandonada. El aire huele a viejo, a ausencias disecadas por el tiempo, cual flor olvidada entre las páginas de un libro. La camilla en que se platicaba reunidos al brasero está cual la dejaron: en derredor las sillas y un tapete de hule con un dibujo desgastado. Marca el ritmo del silencio un reloj en la pared parado. Aletea la vida, sin embargo, en la patria del recuerdo: la abuela y sus geranios, la costura en la tarde sobre las sillas de anea, apacible charla de comadres; un tinajón lleno de voces en busca de sus ecos… y canciones infantiles:
“Mañana domingo
se casa Respingo
con una mujer
que no tiene manos
y sabe coser”.
Hay telas de araña en los rincones, pero quedan gestos y palabras que nunca he olvidado. Presiento pasos, familiares y queridos, en el trajín de los quehaceres…¡Cuánta vida entre cuatro paredes!
Se está poniendo el sol y un haz de moteada luz, como entonces, despide a la tarde desde el corazón del aire.