
El Blog de Juan Francisco Caro
Blog personal de Juan Francisco Caro Pilar, maestro y abogado.

Perdimos la inocencia de la infancia.
La delicada flor, frágil y bella
pereció deshojada a la intemperie
ajada por penosas inclemencias.
El rincón de mullidos edredones,
hollado y roto por extrañas huellas,
quedó al albur de crudos temporales.
Marchita y mancillada su pureza,
fluye roja la sangre a borbotones
por las tiernas heridas descarnadas,
abiertas por los bordes de puñales
que afilan el rencor y la vileza.


Ya no hace falta tirar al monte los caudales con vicios de naipes, devaneos y francachelas, ni que un hijo tarambana o una esposa o esposo casquivanos dejen el fondo de la bolsa al alcance de los dedos de la mano. Para dilapidar nuestros dineros bastan los gobiernos, banqueros y un selecto grupo de pícaros encorbatados con refinadas técnicas de carteristas avezados. Inflación por aquí, subidas de impuestos por allá, bajadas de sueldos por detrás, comisiones por acullá y ladrones por doquier. El cóctel de la ruina está completo. Un poco de tiempo y un meneo a lo Chicote para que los incautos ciudadanos bebamos a la fuerza la ambrosía de los desaguisados. Nos quedan a la intemperie con los muebles en la calle y el culo al aire serrano.

(Para Diego Algaba Mansilla)
Ahora se verdea poco. Se deja casi toda la aceituna para aceite. Antes salían las cuadrillas de aceituneros montados en los remolques a primeras horas de la mañana. Hasta los estudiantes aprovechaban para sacar un dinero en estos días. Las “casas grandes” absorbían una gran cantidad de mano de obra. Tanta era la demanda que algunos propietarios iban a Valverde a buscar personal. Por las noches los bares mostraban a primera hora un gran ambiente, pues los contratos se apalabraban allí. Había dos o tres puestos que compraban la aceituna y al atardecer se formaban colas para pesarla y entregarla. Hasta los olivos han cambiado de aspecto. Les hacen una poda que los desmocha y extiende las ramas hacia los lados. Parecen mitad frailes tonsurados, mitad locos exaltados con los brazos extendidos. Además el terreno se rula y se dejan las calles de los olivares llanas como pistas. Esto facilita la recogida de la aceituna del aceite y preserva la humedad. Ignoro si a largo plazo tendrán algunos inconvenientes estas formas de poda y laboreo. Doctores tiene el campo.