Encopetado.

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Loor y gloria a la  excelencia ilustre,

arquetipo de excelsas probidades,

recto varón de recias cualidades,

que hasta el aire rozado luce lustre

al paso de tan  eminente prócer.

Lento el paso y enhiesta la cabeza,

egregia marcha y preclara alteza,

serena majestad, excelso porte.

Cumplida la ocasión de lucimiento

y colgado el chaqué  en el perchero

 es hora de dejar el fingimiento,

prescindir de desdén  tan altanero

que ajeno a su fin,  fue divertimento

en lugar de deslumbre, caballero.

Quintilla y quinteto.

cabecerametrica

Tú no te apures, chiquilla,

si te mandó el profesor

que hicieras una quintilla.

Trabájala con primor

que es una labor sencilla.

Y  puestos a dar ejemplos  aprovecho mi osadía

y preparo un traje en verso para su hermano el quinteto,

trabajo que no es costoso pues  sigue la misma guía.

Agrandando las hechuras logro sin   ningún  aprieto

este quinteto mayor que completa mi alegría.

Primavera.

sendero

Hay que dejar, a pesar de las penas,

que nos lleve  la vida

en volandas por senderos de flores

en un bajel  con velas

empujado por  auras

tibias y perfumadas.

Mar de aromas y colores.

Es primavera y,   aunque repetida,

siempre es nueva  en corazones  jóvenes.

Por efímera y fugaz, más bella.

El agua transparente

que corre en los arroyos

huirá  en el estiaje,

las margaritas de los prados,

gayas sonrisas de limón y nata,

son briznas pasajeras,

pero la belleza se ha posado en ellas,

apasionadamente,

y las mima como  a grácil niña

que en las rosetas de su cara

lleva su condición,

de intensa brevedad, labrada.

 

Sueño eterno.

sueños

La muerte  no es un sueño ni un descanso 

porque no estás dormido, sino muerto

y los muertos ni duermen ni descansan. 

No puedes dar la vuelta

ni chasquear la lengua a media noche.

No existe el subconsciente

del que surgen los sueños placenteros

o  pesadillas que nos desvelan

sobresaltados en la madrugada.

La muerte es la nada eterna

y la nada ni sueña ni recuerda.

Para el final quiero.

sevillanas

 La vida en sus afanes  aligera

el plazo  de la cita con la muerte,

alivio pasajero  de la suerte

que irremediablemente nos espera.

 

En  alejar del trance el pensamiento

empleamos  las horas y los días

en festejos, trabajos y porfías

que ayudan al olvido del momento.           

 

No podemos  cambiar nuestro destino,

pero sí disfrutar la travesía

hasta que el  barco  acabe su camino.

 

Que suene para mí la  melodía

de un bolero tomándome un buen vino

como postrera y sola compañía.

 

Si no, me gustaría

una  alegre  y festiva sevillana

que enaltezca la juerga y la jarana.

Esas manos.

manos

Si quitamos el rubor,

por esencia  incontrolado,

pues revela nuestro estado

sin mando regulador,

el otro gran delator

de nuestra forma de estar

 es, según  mi cavilar,

de las manos la postura

y su errática andadura

si nos hacen zozobrar.

Nos alisamos  el pelo

de la nuca a cada instante

si en situación vacilante

no levantamos el vuelo

ni hallamos firme en el suelo.

Otras veces tanteamos

por ver si las colocamos

enlazadas  o caídas,

en los bolsillos metidas

o en el cuadril apoyamos.

Y es que sin abrir la boca

con las manos transmitimos

impresiones  que sentimos

cuando la emoción nos toca.

Para escribir.

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(A Maribeli Nuar Cabo. Un comentario suyo a una fotografía inspiró este poema)

Mil veces caminante,  una poeta.

Cuando escribas llena  tus sentidos

de emociones y experiencias,

La vida te da  motivos de  alegrías y tristezas.

El placer y el dolor marcan  distancias

entre lo efímero y lo permanente.

Lo dijo Gustavo Adolfo Bécquer:

“Cuando siento, no escribo”.

Se vierte en el papel lo ya sentido,

lo que dejó huellas en la piel del espíritu

y posos en el vaso ya bebido.

En el silencio de bodega vieja,

a solas contigo,

evoca y recrea lo que has vivido.

El peso del orgullo.

ciervo_curiosoanimal.blogspot.com (13)

Lejos de mí el  ofender

ni causarle irritación.

Sólo  por admonición

para su buen proceder

quisiera hacerle saber,

quizás con dura franqueza,

que no  lleve la cabeza

por la plaza paseada

tan erguida  y encumbrada

presumiendo de grandeza.

Es que   mire usted, señor,    

¿sabe que el interesado

es el último enterado

sobre su honra y su honor?

Antes que sufra dolor

voy a poner en su cuenta

que lo que en su testa ostenta

con posturas tan marciales

lo sufren las cervicales

debido a  la cornamenta.

Solo en casa.

Ahilloneslluvia

 

El viento en remolinos

ha juntado a la vuelta de la esquina

restos de papeles y hojas secas.

Refresca y amenaza lluvia.

Es hora de cerrar todas  las puertas. 

La noche  llega oculta tras las   sombras.

Ni el albergue ni la leña suplen las  ausencias.

El   aullido  de un perro abandonado

lima triste y lastimoso,

los barrotes de las rejas.

Se extingue la candela lentamente,

en púrpuras llamas  vacilantes.

El viento afila su pecho sonoro

en los salientes

y se aleja.

Después suena

el libar  rumoroso de la lluvia en los  panales de la tierra.

El agua de  canales

chapotea tumultuosa.

El barco de la soledad se echa a la mar oscura de la noche.

Amigo Juan.

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Amigo Juan:

Ya has emprendido el viaje por el camino sin límites y  sin retorno.  Habrás cruzado la frontera donde la luz abandona a los viajeros y los deja solos, sin equipaje, frente al más allá o frente al olvido.  No sé, pero tu recuerdo queda entre nosotros mientras vivamos los que te hemos conocido.

Los lugares que ocupó tu cuerpo  se han llenado de  ausencias y  nos evocan, cuando los miramos, los momentos agradables que compartimos. Esos tiempos  con el reloj parado intercambiando confidencias delante de un vaso de vino.

En la dimensión  azul de los espíritus,  cerca de un luminoso  ventanal, te imagino.

Muy lejos, el  puntito azul de la tierra.

No quiero que llegue, pero cuando irremediablemente sea, allí  seguiremos  la charla que la muerte ha interrumpido, porque  “tarde no es y prisa no hay”.