Mujeres valientes

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¿Qué  juglar glosará tu valentía

si el falso libro de la historia calla

relato meritorio  de  medalla

y  mención que resalte tu valía?

 

El duro batallar de cada día

donde ni el sufrimiento hizo muralla

ni  a tu entrega  frenó ninguna valla

ha de tener su  justa  apología.

 

En tiempos de carencias, hambre y  miedo

silenciosa, sufrida y olvidada

luchaste por  tus hijos con denuedo.

 

Tenaz mujer, a ti va dedicada

en solar patrio de Caín y ruedo

esta loa debida y tan  ganada.

 

Atardecer en el campo

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Se está tendiendo la tarde

como alondra en la besana

sobre los surcos en sombras.

Los álamos cantan nanas

en los remansos  del río

con los trinos de sus ramas.

El agua  va permutando

dorado color por plata

y luego oscuro  azabache.

El toque  de las campanas

llega en brazos de los ecos

con súplicas  desmayadas

a morir en los barbechos

desde la torre lejana.

La senda se desvanece

o en las excelsas palabras

que escribiera don Antonio

con una espina clavada:

“se enturbia y desaparece”.

¡La inmensidad está en calma!

Gastos de representación

mariscadas

Oí hace muchos años  una anécdota, seguramente falsa, pero significativa del descontrol y manga ancha con que se elaboraban y justificaban algunos presupuestos municipales tiempo ha. Un alcalde y su secretario  dudaban en qué capítulo ubicar un gasto de dos millones de pesetas de la época. El alcalde, sin complicarse mucho la vida  encontró pronto la solución:

-Ponlos en tinta.

Ya no hace falta que las seseras de ciertos representantes y adláteres se devanen buscando acomodo presupuestario a partidas de difícil justificación.  Hay capítulos elásticos, cajón de sastre donde  pillos y vividores  de laxa conciencia y escasos escrúpulos  esconden o disfrazan  sus juergas y hartazgos. Los gastos diversos y los de representación pueden albergar desde libaciones en whiskerías hasta comilonas pantagruélicas, pasando por fiestas nocturnas en la feria de Sevilla, o mariscadas regadas con selectos vinos de Jerez. Los beneficiarios de estos dispendios  cubren su descaro y desvergüenza con la manta protectora de la indefinición contable.

Si se comete  la torpeza de especificar demasiado algún gasto como de feria, por ejemplo, siempre cabe la posibilidad  de diluirlo, a instancia de superior, dentro de los gastos de representación,  con lo que desaparecen como por encanto cena con músicos incluidos y barra libre.

Preadolescencia

 

beso en el parque

 

 

 

(Beso en el parque de Leonid Afremov)

Un cálido susurro 

llega  incitante  a  sus oídos.

Alterado, no sabe qué le están diciendo.

Roto el equilibrio emocional

del muchacho bisoño,

le turba el gozo

del roce de otra cara en su mejilla.

Con temblor de temprana flor al viento

responde balbuciente, con sonrojo.

El volcán de su  cuerpo adolescente

asoma en el brillo de sus ojos

A buenas horas

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(Vida, muerte y lujuria de Sebastián Loaiza)

Cuando la sangre fresca  está  en el ojo

y fogosa en el cuerpo borbollea

el ardor que se incendia como tea

asoma con  vergüenza al  rostro rojo.

 

El pudor constreñido es el  cerrojo

y el  recato  adornado con librea

encubre la pasión cuando  flamea

produciendo abstención y fuerte  enojo.

 

Librado de prejuicios y  aprensiones

y dispuesto al desquite, la lujuria

busca goce sin fin ni condiciones,

 

más lo que fue abundancia ya es penuria

y aquel  celo  quedó en sus intenciones

por freno, timidez  y falsa  incuria.

Soberbia.

soberbia

 

Siéntate en la puerta de tu casa.

Verás pasar cabezas pretenciosas

que al cielo pareciera

alcanzan con los picos de sus crestas

y las suelas do apoyan su altivez

eluden  o desprecian.

Van ciegos  en sus ansias de grandeza.

No te sientas dañado en el desdén

que nutre su soberbia.

El más grande desprecio a su arrogancia

es que sepan

que a nadie importa su insolencia.

 

Sinecuras.

elecciones

 

 

 

 

 

 

A la caza afanosa del encumbre, 

compostura y ardor en bandolera,            

se lanzan a llenar ego y cartera

prometiendo entrega y mansedumbre.

 

Declaran  pleitesía y servidumbre

al líder, que es su guía y su lumbrera

y mantienen la fe de quien espera

colocarse  al abrigo de la lumbre.

 

En premio al ardor de sus lealtades

y entusiasmo agitando las banderas

les  prometen  prebenda  y dignidades,

 

pero clavan navajas muy   traperas

si el lote no colmó sus vanidades

y mudan las estimas pasajeras.

 

Junto al fuego

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 Si afilado de silbos viene el viento
y la  escarcha recubre los tejados
con vestidos de nácar blanqueados,
a la vera del fuego toma asiento.
 
Sin  prisas, que en  invierno hay noches
para llenar las llamas de derroches
y fijar sin agobios las miradas
al compás que cavila el pensamiento.
 
Allí el abuelo relatando cuentos
al nieto con los ojos asombrados
y de chapetas rosas las mejillas.
 
Se fueron para siempre aquellos tiempos
a la candela del fogón sentados
o las charlas de noche en las camillas.

 

Sueño interrumpido

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Louis Janmot: “El Poema del Alma”

Del fondo de la noche traigo

pesar por el sueño inacabado.

En el  filo de los labios revolean

los besos prometidos y no dados

y en los flecos del amor la yema del deseo.

Quedaron en las puertas del granero

las espigas  privadas de sus granos.

En la boca, la sed,

muy cerca del venero.

La luz en ascuas apagó su llama

antes que el alba marcara crestas  en la sierra

y bañara de brisa a la mañana.

Quiero cerrar las puertas  del desvelo

con las llaves del  sueño interrumpido

y que Hipnos con el  fresco de la  aurora

me permita otra vez  soñar contigo.

Reclamos

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(Fotografía de Juan Miguel Sánchez)

Carta en el periódico HOY (25-1-2015)

En las mañanas y las tardes de finales de enero  y del mes de febrero en que el sol desbroza lentamente las sombras y ensancha la luz por sus extremos, comienza el celo de la perdiz a picar nuestros campos  con  sus reclamos.

En el preludio de la primavera, entre las siembras, que repuntan con vigoroso verdor, quebradas, olivares y dehesas, el instinto animal  de esta bella gallinácea busca su procreación con  variados cantos y disputas entre rivales por el  favor de las hembras

Pulpitillo, tronera, plaza, canto de buche, cuchicheo, mantilla, responso, puesto… son expresiones  que se escuchan por estas fechas entre los aficionados a esta modalidad de caza,  que tiene sus fervientes defensores y sus acérrimos detractores.

Sin ánimo de ofender y por poner sonrisa al drama, me imagino en este tiempo de preludio electoral, los  reclamos de los distintos grupos políticos intentando llevar a plaza a los  electores.  Los  decepcionados de la anterior temporada desconfían y buscan la voz honrada y sincera  entre cantos de  falsete, brindis al sol y tonadas a la luna.