Canción infantil

Fotografía de Juan Sevilla.

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La tarde es transparentemente fría,

azul y luminosamente corta,

tenue, delicada, frágil;

casi un suspiro de sombras

de finales de noviembre.

Llega una canción de fuera

en lejanas  voces infantiles,

voces envueltas en candor y seda

que apenas  tocan  leves los cristales

y se van por  los resquicios del aire.

Rutina

 

 

 

 

 

 

Se encienden suavemente las  esquinas

cuando la luz resbala cada la tarde

por la lejana  espalda de los montes

buscando del océano las orillas.

Regresan los labriegos por caminos,

de la brega, el sudor y la fatiga,

a mujeriega de cansadas mulas

en busca del  calor y del cobijo.

Llama el bronce ruidoso a la oración,

al rezo del temor que da la noche.

Al alba volverán  a la besana,

a la rutina, al surco y la labor

hasta que  el sol se duerma una mañana

entre la espuma blanca de las olas

y  queden secas las espigas solas

en desolados campos de dolor.

 

Fotografía de Manuel Rodríguez Espino

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La prima y el olivar

CARTA EN EL PERIÓDICO HOY 25-11-11

 

 

La madre le preparó el traje  y  lo mandó  a la plaza a lucir el tipo de mocito en edad de merecer. A la luz clara del día las mangas  del repasado traje le venían  un poco cortas, igual que las perneras  a pesar de haberle soltado las bastillas. Estrecho el talle  de  forma que si se abrochaba el botón delantero le  respingaba la chaqueta por detrás. El brillo resaltaba en antebrazos y  culeras por el uso de difuntos usuarios. Aseado sí iba, recién duchado y con brillantina en el pelo, buen tipo, prestante  presencia y seguro el paso.

Pero esa prima lejana apetente y resabida no se dejaba  embaucar. Estaba avisada por su padre, tratante avezado de ferias y mercados. La tenía bien aleccionada: olivares, buenas casas y cortijos y  feraces  tierras de labranza. Las apariencias engañan, entérate de hipotecas y desahucios. Así que la escurridiza parienta, cuando contestó a sus requerimientos,  lo hizo con folklórico recochineo: “Anda diciendo tu madre que tienes un olivar y el olivar que tú tienes es que te quieres casar”.