Matanzas
¿Dónde están aquellos días
al calor de la candela
untando el pan con cachuela
y fuera las nieblas frías?
Entonces tú no sabías
que cuando el tiempo se fuera
volverían a tu mollera
la manteca colorá,
con la sabrosa pringá
de la matanza casera.
¡Qué recuerdos, mire usted:
las chacinas recién hechas
en tan señaladas fechas
y en el techo y la pared,
atienda vuestra merced:
chorizos y salchichones,
morcillas y chicharrones.
Nuestra edad que era dichosa
aguantaba jubilosa
tan pesadas digestiones
El mar en tu pañuelo.
Juventud que no se atreve…
Quienes todo fían a la mesura
hollan pisadas que dejaron otros
en duros temporales sobre potros,
cara al viento desdeñando la cordura.
Cual cucos viven en nidal ajeno
sin peligro, abarco ni aventura
en fortaleza cómoda y segura
guardados de un mal rayo y de su trueno.
Sayas usadas, juventud valiente,
desechad. Descubrid caminos nuevos
en este vuestro turno de relevos.
Nada gana el cobarde e indolente,
testigo asid del exhausto combatiente
que os ofrece caído desde el suelo.
Mi complementario o el extraño caso doctor Jekyll y el señor Hyde.
Busca a tu complementario,
que marcha siempre contigo,
y suele ser tu contrario.
(Antonio Machado)
Yo quisiera dejar al pejiguera
que siempre me acompaña.
No aguanto su aldabón en mi conciencia
sujetando las bridas de mis sueños.
Que me deje a mis anchas
hacer lo que yo quiera
al menos algunos días del año:
Quiero prender en talles ondulantes
mi afán libidinoso
y llevarlos ceñidos
al bosque solitario.
Detener las manillas del reloj
en horas placenteras
hasta que exhausto de placer
caiga en mullidos edredones
vencido por el sueño.
Atravesar los charcos de la calle
a la pata la llana,
como niño salido de la escuela.
Romper las convenciones
de falsas mascaradas.
Y cuando vuelva a mi interior
con los zapatos en la mano,
si me aguarda en vigía,
que guarde silencio y no me reprenda,
que quiero vivir por un tiempo
sin sombra de nadie.
Aunque ahora que caigo
no sé si soy yo quien quiere marcharse
o, hastiado de mí,
es mi complementario.
Enfermedad
(Dedicado a todos los que luchan contra la enfermedad. Mañana podemos ser nosotros. Ánimo y tesón para superarla.)
De los más nobles sentimientos puros,
confortación pretendo y esperanza
a quienes dio la fortuna en su acechanza
enfermedades y momentos duros.
Fíad laurel y galardón seguros,
pues la fuerza que inclina la balanza
es en primer lugar la confianza
para abatir tan resistentes muros.
No os faltará en la lucha compañía
ni protección que nutra valentía
con la tensión vital de nuestro aliento.
Luchad. La vida os debe todavía
abundante cariño y sentimiento
para llenar las horas de alegría.
Callejero.
Calle de los Olvidados,
pensión el Descanso Eterno,
esquina de los Callados,
parque Real del Ciprés,
avenida de los Muertos,
travesía los Durmientes,
rincón del No Volverás,
callejón de los Entierros,
plazuela de los Silencios,
bulevar la Eternidad.
Todo está en el cementerio,
patria del Nunca Jamás.
Inteligencia y esfuerzo.
Presta Naturaleza inteligencia
sin que el favorecido ponga parte
hasta que tesón, trabajo y arte
eleven al autor a la excelencia.
Por eso no presumas de cabeza
dotada de valiosas cualidades
si el uso que le das a sus bondades
se ahogan en el mar de la pereza.
De tu esfuerzo y tesón eres el dueño,
muéstrate satisfecho y complacido
de las metas debidas a su empeño,
lo demás te fue gratis concedido.
Embrocado
Cuadro del pintor almeriense Antonio Cuevas López
Mueve el talle
con el garbo acompasado
del reloj de las cadencias.
En su porte, cuánto arte
cuando pasa por la calle,
oscilantes las caderas
en el bastidor del aire.
Los hombres cuando la ven
prenden miradas carnales
en los volantes del traje.
Manuela tiene por nombre
y si es su marchar garboso,
más destacan en su rostro
ojos negros de azabache,
manantial con agua oscura
donde se esconde la noche
y, cuando miro, extravío
las bridas de la cordura.
(Póngase en lugar de Manuela, cualquier nombre de mujer. )









