Ensueño.

lunariela

 

 

 

 

 

 

 

 

Levanté   en sueños un castillo

en los acantilados,

donde rompen las olas su bravura

y  en días tranquilos

el cambiante  color de su tersura

llena de cadencias armoniosas

el  apacible transcurso  de las horas.

La franja  rielada de la luna

con brillo  de peces plateados

partía en dos a  la noche marinera.

Su cuerpo de sirena,

largos cabellos y ojos  de zafiro,

protegí  de inclementes  tempestades.

Viajé con ella en nubes de algodón,

recalando en las más recónditas riberas.

La amé como sólo se ama en sueños

con caricias de espumas

en el frágil cristal  de su hermosura…

Desperté aterido.

Por la ventana entreabierta

llegaba el rumor del aguacero.

Quise  anudar  el sueño interrumpido,

pero la diosa Eos  con velo azafranado

había anunciado  a Helios

por los bordes rosados de la aurora.

Primer beso

Niños Besandose. Vervaco

La inocencia de la edad dichosa

fue el  impulso del beso arrebatado

que el chiquillo nervioso y azorado

plantó en la cara a  tan lozana rosa.

 

Sintieron aletëos de mariposa

y el aura del crespúsculo encarnado 

envolvió en abrazo enamorado

su ternura infantil y  candorosa.

  

Un coro de  querubes celestiales

desde los palcos rojos del poniente

les pareció escuchar a  los chavales

 

a la luz imprecisa y decadente

del regreso, entre verdes trigales,

manos asidas y mirar fulgente.

Retratistas

Con Guaditoca-crop

 Mi hermana y yo con Guaditoca en la feria de Ahillones

El retratista  llegaba al pueblo  con el trípode,  la cámara de fuelle y la cubita colgada en un lateral para lavar y aclarar las fotos. En la feria se ponía frente a la fachada del ayuntamiento y allí colocaba un tapiz de fondo con grabados de exóticos lugares. Acudían los padres con sus hijos lavados y repeinados y  los novios de acaramelada expresión para hacerse la instantánea, que no era tal, pues los preparativos y acabados llevaban su tiempo. Disponía también el profesional  de un peine para dar los últimos retoques al cabello por si era menester a causa del viento o  a que algún roce lo hubiese desordenado. Después de colocar a los clientes en el sitio adecuado,  empezaba a maniobrar en la máquina, mano por aquí, mirada al interior   por allá,  y cuando todo estaba listo metía la cabeza  debajo de un trapo negro para accionar el mecanismo que perpetuara por los años de los años el instante supremo. El fotografiado tenía que recomponer posición y sonrisa, pues dado el tiempo transcurrido desde que lo ubicó allí el artista la expresión   se le había mustiado como una flor en un vaso vacío. Los niños salíamos  casi todos con cara de expectación y asombro, buscando el pajarito que surgiría en cualquier momento de la mano mágica del retratista.

Entonces hacerse una  foto tenía su ceremonial  y sus poses. Los niños el día de su primera comunión con sus libritos de nácar,  sus rosarios y sus trajes de marinero. Todo ello después de muchos retoques, de mirarse en el espejo y de que el fotógrafo te cogiese varias veces por la barbilla para rectificar la posición.

Ahora vas a cualquier celebración y cuando te das cuenta estás rodeado de cámaras digitales y móviles que disparan a discreción en todas direcciones.  Al instante te suben a las redes sociales donde tus parientes y amigos  en cualquier lugar del mundo se enterarán de tus andanzas festeras. Y qué decir del “selfie”, ese enroque  de la cámara y el fotógrafo, que  convierte a éste en desertor de su puesto de centinela, dejando al objetivo de la máquina al albur de la buena puntería del brazo extendido…

Propiedad del Estado.

RECIBO IBI PARA A3

Usted, querido lector,

que reunió unas propiedades

con muchas penalidades

para un futuro mejor,

debe salir del error:

usted no es el propietario,

tan sólo es usufructuario

si paga contribución;

si no,  el potente patrón

se queda con el erario.

¿Quién es el usurpador

que con tantas potestades

se apropia de los  caudales

que ganamos con sudor?

Son los gobiernos, señor,

que si es para recaudar

no es fácil delimitar

diferencias sustanciales,

siendo así todos iguales

a la hora de trincar.

Juntar palabras y poesía.

poemas

Esencial a la trova  es la belleza:

igual da  verso libre o verso suelto

o el  poema sin rima bien resuelto

si logran la hermosura con alteza.

 

Como hay  pintores de  pincel incierto 

que por arte despachan garabatos

también existen ciertos literatos

que confunden maraña con acierto.

 

Los versos tendrán música y sentido,

cual si fueran hermosas  melodías

que el lector interpreta conmovido.

 

Si faltan emoción y contenido

quedan sólo inconexas fruslerías

combinadas en un galimatías 

Agosto se va.

sanpedro (11)

La luz de la campiña melifica

la pajiza dispersión de los rastrojos.

Traen bocanadas del desierto los solanos

y llenan el horizonte de espejuelos

con la blanca turbiedad de la calima.

Las gargantas resecas del barbecho

regurgitan la sed en carne viva

de la honda escasez de los veneros.

A la sombra  en calma de la encina

sestea la tórtola africana,

que volará después a la rivera

donde, entre adelfas,

queda un poco de agua remansada.

 

Alba.

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Toca el alba caracolas

en el mar de la dehesa

con trinos de plata fresca

 y marea de luces nuevas.

Cáliz, el monte de jara,

el sol,  la vida  redonda,

pan y vino derramados

por  la campiña dorada.

Las hojas de las encinas

con ojeras de recencio

espabilan con la brisa

el  sueño  de la mañana.

Olivares y cortijos,

despiertan a la alborada

con el canto de los gallos

y el trabajo campesino.

La retama

y el viento en sus dedos verdes…,

cosquillas de amanecida

en el vientre de la aurora.

Por una senda lejana,

sombra larga, paso quedo,

un hombre va a sus tareas

a lomos de su silencio.  

Funcionarios.

funcionario

 

 

 

 

 

 

(Carta en el periódico HOY 3-8-2014)

Una administración  excesivamente reglamentista,  lenta  e  ineficaz fue retratada en el siglo XIX magistralmente por Mariano José de Larra  en  su artículo “Vuelva usted mañana”. 

Posteriormente, en los años de la dictadura, apareció un tipo de funcionario  que asumió en su fuero interno el papel  de criba y vigía de la pureza ideológica  de aquellos que fueron en su día inmutables principios fundamentales. El acceso a la oficialidad documental se conseguía con un depurado papeleo a través  de las angostas ventanillas tras las  cuales estaba con bigotillo al uso y cara de póquer el meticuloso oficinista que con golpes contundentes  sellaba papeles y otorgaba el visto bueno  después de haber cumplimentado el sufrido ciudadano la instancia y demás documentos adjuntos con  las más variadas pólizas y timbres móviles.

La sombra de esta rémora de desesperante burocracia  y trato a veces denigrante se ha extendido durante años por las  administraciones públicas,  afortunadamente ya en claro retroceso por las garantías constitucionales y administrativas de la democracia, aunque queden vicios,  no extinguidos totalmente,  de hábitos displicentes en escasos reductos de la maquinaria. 

 Viene lo anterior a colación por un reconocimiento que quiero hacer  a todos los empleados públicos que ejercen sus funciones con eficacia y además ponen  de su parte un plus de cordialidad,  que, aunque no  está entre sus obligaciones, hace más fácil y  agradable las a veces liosas gestiones burocráticas.

Personifico este reconocimiento en Carmen,  administrativa de la  Facultad de Filosofía y Letras  de Cáceres  a la que sólo conozco por haber acompañado a mi hija a cumplimentar los trámites de matriculación. Ella,  quizás,  ni sepa quién soy, pero  que nos ha atendido  por segundo año consecutivo  con  eficiencia y  un trato humano exquisito.  Muchas gracias.

Pasatiempos de vacaciones.

Deducción Voz de Galicia 020710

(Carta en el periódico HOY 25-7-2014)

El tiempo de vacaciones se presta a lijar las crestas de los altibajos, a hacer más plano el discurrir de las horas.

Su transcurso se llena de plácidas ondulaciones, como leves dunas de arena cerca de la playa. En este nirvana existencial sobrevuelo con una vista distante las noticias de periódico y examino, por eso de hacer más agradable la espera, algunas de sus secciones.

Recomiendan los que entienden de refrescar memorias y mantener alerta el sistema neuronal hacer crucigramas y sudokus y a ello me presto con afán preventivo y temeroso de que lo de meter el azucarero en el frigorífico que me ocurrió días atrás  no vaya a más y sea sólo un despiste pasajero.

Encuentro un pasatiempo  que por desconocido llama mi atención y al intentar resolverlo se derrumba de golpe toda esperanza de que mis deterioradas células neuronales recobren algo de la perdida viveza de que gozaron años atrás. Se llama el referido entretenimiento que ha dado al traste con mis ilusiones de retrasar la decrepitud,  “Deducciones” y consiste en  que a partir de unas palabras dadas tienes que averiguar una nueva con los datos de que unas de sus  letras se repiten y algunas de ellas  en el mismo lugar, lo que se indica con números al lado de cada palabra en dos columnas.

Desisto de momento  y echo de menos lo bien que estaría yo ahora cerca de la rubia espumosa y refrescante, pero no me resigno y releo las instrucciones para resolver el acertijo. Las columnas se me vuelven filas y los números gatean del suelo hasta el bajante.

Aquellos jeroglíficos egipcios escritos en arcilla me parecen más sencillos. Hay que aceptar la realidad de la irremisible decadencia, pero por asirme a la postrera esperanza de que el error también pueda estar en quién redacta  las instrucciones del invento es por lo que escribo. Por favor sáquenme de la duda y díganme si esto tiene cura, lo mío y lo del redactor. Por ir, si no,  reservando plaza en el Imserso

Quintillas

fhorno2

ENGREID@

Aires de elevadas dotes

muestra enhiesto en sus posturas

el más necio de los zotes,

campeón de los Pichotes

por memeces y tonturas.

 

 

 AGUADOR@

A por agua iba a la fuente

con la burra y  aguaderas

donde hablaba con la gente

durante espera paciente

hasta que su turno fuera.