Fieles pies

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Cuando te cierren la  postrera puerta

no te darán con ella en las narices,

sino en los pies con cemento y arena. 

Será un portazo para siempre,

pero los moldes de tus huellas

esperarán detrás de la madera

como perro fiel a dueño ausente.

 

Del que amparado en grupo saca pecho.

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De firme   terquedad   hace virtud

y de vulgares  máximas preceptos.

De primario sentido los conceptos

y de contadas normas la amplitud.

Alcanza del placer la plenitud

escoltado  de acérrimos adeptos

y construye  entre él y los ineptos,

según particular visión, talud.

No da más de sí, y por tal se ampara

a rebufo del grupo  protegido.

Si Fortuna de golpe  despojara

de pelaje y compaña al aludido

del ínclito comparsa  no quedara

sino bufón de vanidad subido.

 

Amigo

amigos

Sólo por eso,

por poner tu mano en mi  hombro

aquella tarde en que la pena se hizo inabarcable,

por no ir a corriente del bulo

y salir a defenderme cuando estaba ausente,

por encontrar tu mirada comprensiva

cuando no sabía dónde posarla y decirme sin palabras aquí estoy a tu lado.

Por ser soporte y cayado

cuando mis fuerzas flaqueaban y necesitaba sostenerme.

Sólo por eso,

por esos detalles tan pequeños y tan  grandes,

gracias, amigo.

Sueños.

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Los sueños abren caminos

paralelos a  la vida

por do transita azarosa o feliz

la fantasía.

De seda algunos, otros cuchillas.

Disipa el despertar la desazón

y gozas al saber que no existía.

Si fue placentera la ilusión 

lamentas no seguir dormido

 y anhelas retomar

la dicha que sentías.

Sueño decía Calderón que era la vida

y para quienes la existencia  

es calvario y espina

el sueño es la vida.

Princesa

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De aquella tarde  de febrero  añoro

el iris que  la lluvia en los alcores

trazaba arqueando  los colores

sobre el éter brillante  azul  y oro.

 

En el jardín el ruiseñor canoro

gorjeaba  su trino entre las flores

y un haz de sol sellaba de esplendores

tu pelo de radiante luz tesoro.

 

La perdiz en  la siembra reclamaba

al celo de incipiente primavera

en mística fusión con la dehesa.

 

La lluvia por tu cara resbalaba

de una nube fugaz y pasajera

que quiso hacer de Venus mi  princesa

Noche estrellada.

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Fotografía de Juan Sevilla.

https://www.flickr.com/photos/juaninda/

Mira   el parpadeo de las estrellas,

parece que nos hablan con sus guiños.

Algunas están  apagadas,

aunque las veamos.

Otras son nuevas, pero  no las vemos.

Pasarán siglos

antes que su luz llegue hasta la Tierra.

¡Los misterios del tiempo y el espacio!

Aprovecha el regalo

que esta plácida  noche nos ofrece

en la acogedora soledad del campo.

Cuando yo era niño como tú

dormí algunas veces  en la era.

Nunca he olvidado aquellas noches de verano,

como tú tampoco olvidarás esta.

Surgirán  más preguntas que respuestas 

cada vez que mires el cielo 

e irás comprendiendo poco a poco

cuán  insignificantes somos.

 

Contra viento y marea.

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Yo soñaba de niño la aventura

de surcar por un mar de temporales,

a merced mi bajel de vendavales,

sin rumbo  en medio de la  noche oscura.

 

Quimeras en la dársena segura

de protectoras calmas maternales

en borrascosas noches invernales

que acababan  feliz la  singladura.

 

Al hosco piélago de curso incierto,

do temí más de Judas los abrazos

que a las galernas en el mar abierto,

 

arribé  sorteando los zarpazos.

Aquí anclé aquella nave de quimera

y aquí sigue algo ajada, mas, entera.

 

Ayuda imploro

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Las Musas de  Frans Floris de Vriendt

Decidme, musas, cuál es  el secreto

de meter, sin que falte la poesía,

la muerte, la pasión o la alegría

en los catorce versos de un soneto.

Sin merma de  buen gusto y con  respeto

a quienes tal vez lo lean  un día

ayuda imploro a  vuestra cortesía

y armado de valor me atrevo al reto.

Trabajo me costó llegar aquí

y no es poco el  que resta todavía,

pues no es la empresa asunto baladí.

Encaro ya el  último terceto

y, aunque  de amor y muerte no escribí,

académicamente está completo.

 

La casa cerrada.

Visité hace días con un amigo la casa de sus abuelos. Estaba cerrada y con evidentes signos de abandono, pero él conservaba vivos y nítidos los recuerdos de cuando era niño. De la charla que mantuvimos y de la impresión que me causó esta visita surge este poema.

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Está la  vieja casa  tan vacía

que hasta mi voz se da la vuelta

en sus estancias solitarias

y regresa con  ecos  temblorosos

a alojarse de nuevo en mi garganta.

Hay jaramagos secos en el patio

donde ayer había macetas

por  cuidadosas manos cultivadas.  

Una  capa de polvo cubre

las fotos de los que se fueron

y alguna telaraña cuelga

en  los rincones de la sala.

Sigue la luz dorada de la tarde

entrando por la puerta del  poniente,

donde antaño en otros días dichosos,

refulgían los bastidores

de excelentes  bordadoras.

Risas de niños  iban y venían del juego

a por la jícara de chocolate

y  a echarse el agua del botijo  a pecho.

De aquella vida que bullía alegre

sólo quedan  recuerdos.

Faltan ya los referentes  

que alegraron nuestra infancia.

Cuando el sol se está poniendo  me marcho.

Chirrían los goznes  con el óxido

y al echar la llave

mi corazón, de par en par,

abre las puertas de sus sentimientos.

 

Lluvia evocadora

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Llega de lejos tu presencia ausente.

La trae  el viento que bulle en la alameda.

La lluvia cautiva y  evoca cuando cae

en la apacible soledad del campo.  

El beso adolescente,

tembloroso y sincero, 

los latidos del pecho,

el  efusivo  abrazo,

las adelfas en el  río, tu pelo mojado…

Emociones primeras,

de la entrega a la vida sin rodeos.

¡Si yo  hubiese sabido

que tenía un tesoro entre mis manos…!

Sigue el cadencioso susurro  

del agua en la memoria acogedora.

Entre las hojas del olmo un ruiseñor espera

con las plumas infladas

a que la lluvia cese.