Otro mes ha pasado y va al zurrón
que, de mi espalda, ya colmado, cuelga.
Al voleo del brazo, otra amelga
de siembra, sin saber la extensión
de la heredad que, en usufructo, siembro
desde aquel año del cincuenta y uno
en que el signo de cáncer, oportuno,
por fecha en mes de julio me hizo miembro.
Hasta que de la siega el tiempo venga
seguiré abriendo surcos y sembrando,
en silencio unas veces, otras cantando.
Haced de mí después lo que os convenga.
Si alguna deuda dejo al propietario,
la anotáis en la cuenta del otario.

