Que todas las primaveras…

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Procesión del viernes santo,

luz de vela y luna llena.

La soledad de la Virgen,

siete puñales de penas

en su  corazón  de madre.

Quejido de una saeta

rasga el manto de la noche

como cada primavera.

Ritos de muerte y calvario

incensario, palio  y  cera.

Detrás de las alambradas

hay una madre que espera

con el hijo entre sus brazos

que les abran las fronteras.

Y recordé que Jesús

huyó también  de su tierra

por la amenaza de Herodes.

¿Y si Jesucristo fuera

quien renacido  otra vez

por  tanta injusticia  y guerra

aguarda la mano amiga

que le ofrezca su defensa?

Morirá otra vez Jesús

y con cada primavera

celebraremos su muerte

a la luz de luna llena.

 

 

Al límite.

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En el torrente de sus labios

naufragaron mis besos muchas noches.

Quedaban a las puertas de la gloria,

jadeante el aliento

al leve roce de  las rojas amapolas  prominentes.

Desbocada pasión  para entregarse

a la inconsciencia placentera de quererse.

La flor ardiente del deseo

quedó entreabierta, presta al acople,

para  fundir en una dos vertientes.

 

El poder

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Quien quiere descollar, por codicioso

queda en su proceder desmesurado

a los ojos ajenos retratado

y en  su propio semblante  ruboroso.

 

Si no pierde por mor del entorchado

totalmente el recato pudoroso

y se encuentra por ello más dichoso

convertido en total desvergonzado.

 

Las ansias de poder y encumbramiento

fuera de razonables pretensiones

conducen a vivir con fingimiento

 

y con tal de lograr las ambiciones,

sin advertir ningún remordimiento,

van cubriendo el camino de traiciones.

Estelas

barco

Vengo de entregarle al viento

pétalos de rosas granas

para que borde en las velas

de aquel barco en lontananza

un adiós de despedida.

Bajel de jarcias  escasas

y de  sentidas ausencias.

Hacia el olvido y la nada

se aleja en el mar del tiempo

dejando estelas de plata,

en la bocana tristeza

y luego…  la mar en calma.

 

Fieles pies

pies

 

 

 

 

 

 

Cuando te cierren la  postrera puerta

no te darán con ella en las narices,

sino en los pies con cemento y arena. 

Será un portazo para siempre,

pero los moldes de tus huellas

esperarán detrás de la madera

como perro fiel a dueño ausente.

 

Del que amparado en grupo saca pecho.

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De firme   terquedad   hace virtud

y de vulgares  máximas preceptos.

De primario sentido los conceptos

y de contadas normas la amplitud.

Alcanza del placer la plenitud

escoltado  de acérrimos adeptos

y construye  entre él y los ineptos,

según particular visión, talud.

No da más de sí, y por tal se ampara

a rebufo del grupo  protegido.

Si Fortuna de golpe  despojara

de pelaje y compaña al aludido

del ínclito comparsa  no quedara

sino bufón de vanidad subido.

 

Amigo

amigos

Sólo por eso,

por poner tu mano en mi  hombro

aquella tarde en que la pena se hizo inabarcable,

por no ir a corriente del bulo

y salir a defenderme cuando estaba ausente,

por encontrar tu mirada comprensiva

cuando no sabía dónde posarla y decirme sin palabras aquí estoy a tu lado.

Por ser soporte y cayado

cuando mis fuerzas flaqueaban y necesitaba sostenerme.

Sólo por eso,

por esos detalles tan pequeños y tan  grandes,

gracias, amigo.

Sueños.

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Los sueños abren caminos

paralelos a  la vida

por do transita azarosa o feliz

la fantasía.

De seda algunos, otros cuchillas.

Disipa el despertar la desazón

y gozas al saber que no existía.

Si fue placentera la ilusión 

lamentas no seguir dormido

 y anhelas retomar

la dicha que sentías.

Sueño decía Calderón que era la vida

y para quienes la existencia  

es calvario y espina

el sueño es la vida.

Princesa

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De aquella tarde  de febrero  añoro

el iris que  la lluvia en los alcores

trazaba arqueando  los colores

sobre el éter brillante  azul  y oro.

 

En el jardín el ruiseñor canoro

gorjeaba  su trino entre las flores

y un haz de sol sellaba de esplendores

tu pelo de radiante luz tesoro.

 

La perdiz en  la siembra reclamaba

al celo de incipiente primavera

en mística fusión con la dehesa.

 

La lluvia por tu cara resbalaba

de una nube fugaz y pasajera

que quiso hacer de Venus mi  princesa

Noche estrellada.

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Fotografía de Juan Sevilla.

https://www.flickr.com/photos/juaninda/

Mira   el parpadeo de las estrellas,

parece que nos hablan con sus guiños.

Algunas están  apagadas,

aunque las veamos.

Otras son nuevas, pero  no las vemos.

Pasarán siglos

antes que su luz llegue hasta la Tierra.

¡Los misterios del tiempo y el espacio!

Aprovecha el regalo

que esta plácida  noche nos ofrece

en la acogedora soledad del campo.

Cuando yo era niño como tú

dormí algunas veces  en la era.

Nunca he olvidado aquellas noches de verano,

como tú tampoco olvidarás esta.

Surgirán  más preguntas que respuestas 

cada vez que mires el cielo 

e irás comprendiendo poco a poco

cuán  insignificantes somos.