Calderetas.

Caldero en  mitad del corro

equidistante  de todos.

Cucharada  y paso atrás.

Así comen en el campo

las sabrosas calderetas

mayorales y pastores,

gañanes, aperadores

y los amigos de siempre.

Y el vino que corra bien

por los sedientos gaznates

para allanar el camino

a la carne con picante.

Una primera oleada

y una voz que grita ¡coto!

pincha  en medio del condumio

un tenedor solitario.

Llega  el cante.

Ese fandango valiente

queda temblando en el aire

con la desgarrada voz

que nace de quien lo siente.

Son pedacitos de gloria

esos  días con amigos,

armonía y buen ambiente.

Me alejo

Fotografía de Juan Sevilla

http://www.flickr.com/photos/juaninda/

 

Huiré como Juan Ramón

por las callejas del pueblo

cuando en la plaza repleta

bullan la fiesta y los ecos.

Yo no llevaré a Platero,

iré andando despacito,

sin prisas, mientras me alejo.

Me fijaré en los detalles

en los que nunca reparo:

la blancura en los resaltos,

los lomos de tejas rojas,

las filas de  hormigas negras,

las lagartijas al sol,

las águilas allá arriba,

las nubes de ovillos blancos…

Me sentaré en una loma

y  desde allí en el  silencio

pasaré la tarde  solo,

dejando pasar el tiempo.

 

Diciembre

 

 

 

 

 

 

 

Fotografía de Juan Sevilla

http://www.flickr.com/photos/juaninda/

 

Llueve esta tarde fría de diciembre.

Un rosario de cuentas acüosas

resbala suavemente en los cristales

tejiendo redes de pequeños ríos.

Al cobijo del cuarto y el brasero

me distraigo mirando este paisaje

con tejados llorosos de canales

y de  gente que pasa el aguacero

esquivando los charcos de la calle.

Poco a poco la luz se desvanece

y Edison va ganando la partida

a  los grises matices  de la tarde.

En un puzle de sombras, anochece.

Y vuelve con las luces encendidas

tu recuerdo añorado a mi memoria,

que,  como brasa entre cenizas, arde

esta tarde lluviosa de diciembre.

 

Puesta de sol

Fotografía de Juan Sevilla

http://www.flickr.com/photos/juaninda/

 

 

 

 

Sol que inflamado en la vencida tarde

se adentra entre los labios de los montes

y en fecunda coyunda de horizontes

en un morado de pasiones arde.

Penetrando en el fondo de la noche

deposita en las simas vaginales

simientes  de los polvos siderales

vaciados con ardor y con derroche.

Amores duraderos y constantes

de una tierra que está siempre cubierta

ofreciendo en el mar vagina abierta

y en  las sierras unos labios anhelantes

Canción infantil

Fotografía de Juan Sevilla.

http://www.flickr.com/photos/juaninda/

 

 

 

 

 

 

La tarde es transparentemente fría,

azul y luminosamente corta,

tenue, delicada, frágil;

casi un suspiro de sombras

de finales de noviembre.

Llega una canción de fuera

en lejanas  voces infantiles,

voces envueltas en candor y seda

que apenas  tocan  leves los cristales

y se van por  los resquicios del aire.

Rutina

 

 

 

 

 

 

Se encienden suavemente las  esquinas

cuando la luz resbala cada la tarde

por la lejana  espalda de los montes

buscando del océano las orillas.

Regresan los labriegos por caminos,

de la brega, el sudor y la fatiga,

a mujeriega de cansadas mulas

en busca del  calor y del cobijo.

Llama el bronce ruidoso a la oración,

al rezo del temor que da la noche.

Al alba volverán  a la besana,

a la rutina, al surco y la labor

hasta que  el sol se duerma una mañana

entre la espuma blanca de las olas

y  queden secas las espigas solas

en desolados campos de dolor.

 

Fotografía de Manuel Rodríguez Espino

http://www.panoramio.com/user/1368766?with_photo_id=18723512