El postigo

 

 

 

 

 

Una puerta bien cerrada,

sólo con postigo abierto,

es escudo y es tronera,

recorte de luz cuadrada

de un pedacito de cielo

extraído del  azul

o del gris del aguacero;

abertura al viento frío

en las mañanas de enero,

confesionario a la cara

sin celosías ni soslayos,

fotografía de carnet

con desconfianza previa

si el que llega es forastero.

4 respuesta a “El postigo”

    1. Sangre suya corre por nuestras venas y es cierto que hay tendencias que se heredan. De todas formas todo es ponerse a darle vueltas a las palabras hasta que encajan, combinándolas con algo de ritmo y sentimiento. Muchas gracias por tu comentario.

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