Dame la mano.

mano

 

 

 

 

 

Dame tu mano en esta noche oscura

porque la edad convierte en vacilantes

estos pasos que ayer fueron prestantes

y  hoy dejan huella torpe e insegura.

Yo conduje los tuyos  con dulzura,

cuando eran indecisos e inconstantes

y tus miedos buscaban anhelantes

protección en mi cuello con ternura.

Empezabas tú a andar con alegría

colmado de  cuidados y  de abrazos;

yo regreso  al refugio en la bahía.

Para acabar de hacer la travesía

necesito la ayuda de tus brazos

y la voz  de  tu grata compañía.

 

2 respuesta a “Dame la mano.”

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