Algunos recuerdos de Badajoz

 

 

 

 

 

 

Solíamos tomar nuestras cervezas y nuestros vinos  en  dos bares que estaban uno frente a otro en la calle santo Domingo: el bar del Jamón, con el inolvidable Gaspar, y el Escorial. Hacíamos triángulo con visitas al bar del Foco en la calle Guardia Civil. Perdíamos poco tiempo en los traslados. Tampoco desdeñábamos en alguna noche  de correría etílica  otros lugares  de reconocida reputación estudiantil,  como la  calle Zurbarán, conocida por nosotros como la de los bares.  Nada de cubatas: cerveza o vino. Algunos fines de semana nos acercábamos a Vasco Núñez, a la casa del Nene, a probar su vino edulcorado y sus peces del Guadiana, que tenía almacenados en una olla y  servía,   si no los mercabas recién fritos, a temperatura ambiente, o sea, fríos.

Nos llamó la atención una novedosa iniciativa que el diario HOY puso en práctica a principios de los años setenta. En varios puntos de la ciudad colocaron unas mesitas con ejemplares del periódico para que los ciudadanos los cogieran y pusiesen   el importe  en un cajón.  Nosotros  en algunos ratos libres observábamos desde la entrada  de la antigua escuela de Magisterio la que colocaron  en la puerta del colegio de las Josefinas. Una encomiable iniciativa para que la educación cívica se ejercitara, pero no debió calar mucho en la ciudadanía la obligación de la contraprestación económica por el servicio de la lectura del periódico. No obstante hay  que resaltar la honradez de los que sí pagaban. Hoy probablemente sería peor y  duraría poco la mesita en su sitio.

Eran los tiempos  del HOY  en  la plaza de Portugal y de Herminio Pinilla Yubero  como director,  de Francisco Rodríguez Arias como escritor de artículos de fondo y de Antonio  García Orio-Zabala, cuya oronda humanidad vi una vez al trasluz pálido de un barbadillo en el kiosko de san Francisco. Buen plantel de periodistas y colaboradores, mejorando los actuales, bajo la capa pluvial de Herrera Oria y su Editorial Católica.

Yo adquiría el periódico en el puesto que un señor tenía en la acera de la última casa antes de enfilar el puente Viejo camino de la barriada de san Fernando. Sobre una silla de tijeras colocaba los ejemplares con una piedra encima para que el aire no los deshojara. El vendedor permanecía de pie apoyado en un bastón y casi siempre con una gabardina marrón. Era poco comunicativo y el acto de la transacción se limitaba a entregar  el periódico y poner el duro que costaba en una cajita que tenía al efecto.

Una  de las secciones  que gozaba de gran aceptación era “la mininoticia”, donde de forma escueta se daban pinceladas sobre la actualidad pacense.

En la radio sonaba todavía el soniquete que Manolo Pérez  divulgaba a diario en la emisora sindical para potenciar su club de oyentes “o te haces del club o te quedas en la cuneta”.

San Juan, con su recién estrenado pasaje, y las calles confluyentes a ella  conservaban aún el trajín  del ir y venir con bolsas de compra. Las librerías la Alianza y Doncel eran un hervidero de estudiantes  durante el curso,  sobre todo a principios del mismo.

La inauguración de Simago  por su estratégica situación y por la escasez de otras grandes superficies supuso un hito  comercial destacable en la ciudad,  que ya empezó a desplazarse  hacia el oeste. Allí recalábamos los estudiantes deseosos de novedades y sobre todo de ver a  las bellas muchachas que despachaban.

Las salas de cine gozaban aún de buena salud y era una  opción destacable para pasar la tarde de los sábados y domingos. Recuerdo ahora a bote pronto el  López de Ayala, Menacho, Conquistadores, Avenida  y la sala  de arte y ensayo,   Pacense,  que tuvo una gran aceptación entre la progresía de aquella época por la calidad de las proyecciones.

En la biblioteca municipal que estaba al lado del hospital provincial, en la plaza de Minayo, conocí de bibliotecario a Manuel Pacheco con su melena rizada,  abrigo de cuello alto y su amabilidad a prueba de estudiante desorientado.

Son algunos recuerdos,  a salto de mata,  de un estudiante en Badajoz  en el sesenta y nueve y principios de los años setenta  cuando todavía se daban los días si te cruzabas con alguien por la calle.

10 respuesta a “Algunos recuerdos de Badajoz”

  1. Buenas noches Juan Francisco, siempre resulta estimulante recordar el pasado y reconocer que nos resulta no sólo conocido, sino, incluso, familiar, al hacerlo, inevitablemente, se pueblan nuestras cabezas de personas queridas que compartieron tantas cosas con nosotros; de objetos, de situaciones, de momentos…
    Los que vivimos el Badajoz de los setenta lo recordamos con cariño, entre otras cosas porque, ¡éramos tan jóvenes!, sin embargo, nos incomoda la constatación de lo rápido que se va el tiempo. Un abrazo
    Primitivo

  2. Caro, ya que tienes buena memoria, recuerdo de lo que escribiste sobre el bar del sindicato, porque no reflejas recuerdos, como por ejemplo, el baile de la Parra , de José el de las golondrinas y demás personajes singulares del pueblo, con sus particulares actuaciones, dichos etc. Creo que sabrías enfocarlos perfectamente, los que te seguimos te lo agradeceremos.

    1. Gracias, Francisco, por tu comentario. Precisamente del baile de la parra escribí en la revista de feria hace ya bastantes años. Tengo que buscarlo en el doblado. Se titulaba «De la parra a la plaza «y evoca esas cosas que tu refieres.

  3. hola juan francisco no te voy hablar de tu nota sobre badajoz porque no la he leido.
    si tienes buena memoria como dicen tus compañeros sabras quien soy.
    te he visto a traves de la pagina de m,dolores maldonado,y no he podido evitar
    la emocion cuando he visto a pedro,ana mari y a ti despues de no se cuantos años sin vernos .

    1. Cómo no me voy a acordar. A pesar de haber pasado tantos años no sólo no me olvido, sino que me acuerdo de Guadalcanal y de aquellos tres años muy a menudo. Me has dado la alegría de la noche al tener noticias tuyas. Un abrazo muy fuerte.

  4. En esta época estaba yo interna en el colegio Sto Ángel…..y sabes lo que más recuerdo?????????, la Ría, una cafetería donde íbamos a tomar cañas con ensaladilla rusa ejjejejejjej, más rica!!!, con sus picos de pan y todo.
    Me gusta lo que escribes.

    Fátima.

    1. Estaba en la plaza de san Juan, esquina Zurbarán. Yo también iba, aunque no a diario, por los buenos aperitivos que ponían y sobre todo por el de ensaladilla que tú refieres. Muchas gracias por tu comentario, Fátima.

  5. Quien no recuerda la Feria de San Juan de Badajoz, con su Trofeo Ibérico de Futbol, donde podías ver los mejores equipo de Europa, por la tarde acudir a las corridas de toros con sus carteles donde no fallaban El Cordobés, Diego Puerta, Paco Camino o el Viti.. Por la noche bailar en el Paseo de San Francisco o visitar el recinto ferial instaladazo en la Avenida de Colón, para posteriormente ser trasladado a la Avda Perú, cuando se estaba construyendo el Polígono de la Paz. Allí podías disfrutar con la tómbola el Maño, los coches chocantes, el tren de los escobazos y los churros de los hermanos Pernias.
    Esa misma feria pero en pequeña se celebraba por el día de San José en el Salto del Caballo (hoy los cañones).
    Corrían la gente de un lado para otro en plena feria de San Juan, para realizar sus compras en la zona centro y adquirirse alguna ropa que estrenar en plena feria, haciendo un alto en los Espumosos de D. José para tomar uno de zarzaparrilla que te daba unas fuerzas como Popeye.
    Ese era nuestro Badajoz, donde se ganaba por aquellos entonces un jornal de 1000 Pesetas los jóvenes aprendices.
    Saludos

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