¡Qué gran noche!

Serpentines Rafol 4

No existe fiesta sin ruido 
ni verbena que  se precie
que no ensordezca tu oído
ni quebrante  tu cabeza.
Si  quieres que  tu garganta
no sufra muchos suplicios,
para hablar usa  los gestos
en medio de tal bullicio.
Un insolente niñato
tira sobre tus zapatos
un petardo que detona
cuando bebes en el  vaso,
y del susto  estremecido
derramas sobre tu pecho
la mitad del contenido.
Buscas un sitio aparente
para tomar otra copa
y  ver pasar a la gente.
A la quinta vez que alzas
el brazo  con aspavientos
te divisa el camarero:
“Enseguida les atiendo”.
Al cabo de las dos horas
acude con la comanda
y ¡maldición de los cielos!,
se le olvidaron las tapas.
En una mesa vecina
un niño brama a sus anchas
por un globo de colores
que emprendió su retirada
por las cornisas lejanas.
Y anhelas por un momento
ser el globo que se escapa
por los caminos del  cielo.

Campaña ante el espejo.

FOTO HOMBRE ESPEJO

Solos ellos en un cuarto cerrado

ante espejos de fina azoguería

prometan lunas a la galería

y a cándido elector  cielo estrellado.

Comuniquen  con verbo  acalorado,

poses de retadora  torería

y un punto de fingida bonhomía

su plan al del espejo reflejado.

Puede que   se convenzan a sí mismos

o  plenos de arrobada  egolatría

se abracen al  azogue   embelesados.

Lo primero es juntar cielo y abismos.

De  orgullo, por lo visto cada día,

parece que de  afán andan sobrados.

Mas,  disculpen honrados,

que no es  de bien nacido en mismo saco

meter a gentilhombre y a bellaco.

Esaboríos

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Si hay algo que  me molesta

es cruzarme con personas

que la vida me perdonan

desde su empinada cresta.

Es su pose tan apuesta

que niegan los buenos días

a quienes con  cortesía

primero se los han dado

porque les han enseñado

a obrar con galantería.

Semejantes groserías,

en mi modesta opinión,

demuestran su condición:

Más que probada idiotez

-eso también, mire usted-

muestran su ineducación.

Refresca

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Hora de retirar de los roperos

el jersey guardado en el verano.

Está doblado con el cuello  arriba,

postergado de la  fiesta de la luz.

Con las mangas dobladas a la espalda

pacientemente espera,

sabiendo que los brazos que en su día

por el amor del sol lo abandonaron

volverán  con la carne de gallina

a buscar a su amparo la calor.

Tercos

terco

No es frágil el junco porque ceda

al viento la doblez de su cintura

y aunque parezca débil desde fuera

tiene en la  tierra la raíz segura

para dar firmeza a su postura.

Nunca existe flaqueza en quien tolera

y con amable educación escucha

opiniones distintas  a la suya,

sin que merme por ello su entereza

ni pierda en el envite  compostura.

Demuestra la endeblez de sus ideas

quien rechaza de entrada las ajenas,

sin más razonamiento o  cobertura

que la terca estrechez de su sesera.

 

Promesas electorales

candidato_promesas_electorales Obras surgen por doquier,

fiestas, inauguraciones,

saludos con efusiones,

sonrisas de mercader…     

…lo que fuere menester.     

Se aplican a la faena  

que bien merece la pena

con tal de ganar el voto    

y al  remiso hacer devoto 

para llenar la alacena. 

Me abruma tanta largueza

de tan pródigos cuatreños

que pasan de  pedigüeños

a dar fortuna y riqueza.

Circula por mi cabeza

que esta súbita largura

tiene duración segura

hasta que las elecciones

pongan fin a las ficciones

de tanta candidatura.

                     

Las huestes de don Rodrigo

donrodrigo

Las huestes de don Rodrígo

rato ha que  ya sabían

que a su laureado jefe 

la deshonra perseguía

en los campos de batalla.

Ayer consejos vendía

desde el monetario  fondo,

hoy ni siquiera se fían

sus más fieles aliados.

La campana que tañía

con repiques  jubilosos

cuando a la bolsa salía

su Bankia bien engañada

hoy dobles son de agonía

por tan sangriento revés.

De esta manera decía

cuando triste y desarmado

por tan grande felonía

lo acompañaba hasta el coche

el cuerpo de policía:

La fortuna que amasé

parte de  herencia tenía

y el resto de los caudales

lo gané  en  la lotería.

(Que le pregunten a Fabra

si  es verdad o fantasía).

Más haikús

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Juncos del río

vigilan la corriente

con lanzas verdes.

Misa temprana,

silentes sombras negras

por las callejas.

 

Noche estrellada,

camino de Santiago

desde la era.

 

Flor del almendro,

con  tan áspero tronco,

delicadeza

 

Contigo a solas

con muy pocas palabras

cerca del fuego

 

Llueve  en el campo,

bajo un techo de hojas

yo me cobijo

 

Lluvia en el campo,

rumoroso murmullo

de un gran panal

 

Paloma blanca

raya  la  nube negra

de la tormenta

 

Fuente escondida

sigilosos  gemidos

en la maleza

 

Va el carretero

con el carro cargado

por el camino

 

Noche serena,

la luna en la laguna,

entre la  la adelfa

 

Un lirio traigo

de lo hondo del valle

para tu pelo

 

En el silbido

del viento en las cornisas

rompe la lluvia

 

Por la vidriera

del templo solitario

entran  colores.

 

En el olivo

se posa la abubilla

a media tarde

 

El pez se esconde

en los juncos del río

de las calores

 

Allá muy lejos

el cielo y el camino

se han encontrado