Linde por medio

divorcio

¿Cuándo fue  imposible el regreso al punto

de partida  que hacía  más penosa

la vuelta que seguir hasta la orilla

opuesta  conociendo que la huida

cerraba  para siempre las cancelas?

¿Por qué no llegó el bote salvavidas

de una palabra a  tiempo, de algún gesto

que evitara  el naufragio presentido?

Como  desconocidos solitarios,

dentro de sus corazas reducidos,

viven  ajenos,   uno junto al otro,

cada cual por su lado a sus tareas,

ideando  quimeras que completen

la orfandad del vacío en compañía.

 

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